"Existen además de los amores dependientes otros también patológicos y que serían crónicas de violencia anunciada. La manipulación emocional o el chantaje son unos de los aspectos centrales de este tipo de amor patológico".

“La mente humana tiene la curiosa habilidad de convertir cualquier deseo agradable y relajado en un problema psicológico”. –Walter Riso

La Violeta de Xavier Velasco tenía razón, “Las personas se enamoran y no vomitan… por eso se enferman” menciona la canija. Nunca nadie ha tenido más razón que ella, salvo los que tienen razones de sobra para amar hasta sentir el mal del puerco.
Hoy en día, andamos por la vida presumiendo y mal-nombrando todo lo que se pudiera parecer al afecto como “Amor”, no sabemos lo que es, pero por si las dudas ya le pusimos nombre, nos adueñamos de él, o ella. ¿Y si el amor fuera mujer? ¿Y si el amor fuera, mujer?
Para poder hablar de la dependencia como problema de salud, es necesario entender las diferentes formas de amar expuestas por Lee (citado por Gala y Colb, 2005) de la Universidad de Toronto:

Eros: caracterizado por una atracción física inmediata, sensualidad, confianza en sí mismo, fascinación por la belleza, intimidad y comunicación estrecha con la pareja.
Ludus: amor juguetón –lúdico– hedonista y sin compromiso, y
Storge: afectuoso, de camaradería y desprovisto de pasión.

Es aquí cuando el concepto de amor se vuelve cualquier cosa, lo que sea será, y si no es, es porque no era para ti, diría Coelho.
Los problemas llegan cuando juntamos a Eros y Ludus en la misma fiesta:
El enamoramiento se va transformando en una obsesión para ambos o para sólo uno de ellos, convirtiéndose el deseo y la necesidad en un desorden psicológico bastante parecido al de un trastorno por consumo de sustancias. Así como en el las adicciones, se requiere de la presencia permanente del otro, la necesidad de estar con él o con ella a toda hora, estar pendiente de lo que hace en todo instante, una falta momentánea de la droga, que es la otra persona, por diversos motivos, puede desencadenar un verdadero síndrome de abstinencia.

Existen además de los amores dependientes otros también patológicos y que serían crónicas de violencia anunciada. La manipulación emocional o el chantaje son unos de los aspectos centrales de este tipo de amor patológico. Son conocidas las frases como: “no puedo vivir sin ti”, “Si me dejas me mato”, “Vas a ser mío o de nadie”, “Si te llego a ver con otro estás muerta”, etc.
A la tenue luz de vela, allá en los rincones del romanticismo estas expresiones pueden parecer demostraciones del más profundo amor, pero en la realidad sólo ponen de manifiesto actitudes abusivas e irracionales que buscan crear culpas y remordimientos en la pareja. Aquí es donde uno se enferma, pero no se da cuenta de que está enfermo, algo así como el gaznápiro que no se da cuenta que es gaznápiro.
En este sentido Montedoro (1995), relata que existen una serie de aspectos que se deben tomar en consideración para no verse envuelto en una relación violenta antes de casarse, sostiene por ejemplo, que se debería evitar que la pareja con la que uno está en este momento, le pida explicaciones, le controle, vigile todos sus movimientos, critique permanentemente su forma de vestirse o maquillarse, haga escándalos en público por lo que dijo u otros dijeron, induzca sentimientos de culpa y se presente cualquier agresión física por más pequeña que creamos que ésta sea.

Si se tiene la convicción de que el noviazgo es el periodo en el que cual se cimientan las bases para una futura familia, entonces es el momento para prevenir una relación de este tipo. ¿De qué sirve que te endulcen el oído si te amargan la vida?