En el artículo anterior hicimos una muy breve reseña de los acontecimientos violentos que han marcado la historia de México en la búsqueda del poder y sus instrumentos de sometimiento, mismos que fueron, el establecimiento del Imperio Azteca en el siglo XV; la conquista de España en el Nuevo Mundo el siglo XVI; la Independencia de México en el siglo XIX; el derrocamiento del primer Imperio Mexicano y establecimiento de la primera República Federal en 1823 y 1824; el establecimiento del centralismo en 1835;el establecimiento del liberalismo a través de la Guerra de Reforma y la Constitución de 1857; el establecimiento del segundo Imperio Mexicano en 1863 a 1867 y; finalmente la Revolución de Tuxtepec en 1876, última búsqueda violenta por el poder en México en el siglo XIX.

Sin embargo, la violencia por el poder encabezada por el General Díaz en el siglo XIX no fue la última; ya que a pesar de la aparente “paz y estabilidad” que mostró su gobierno durante más de treinta años, hasta 1910, el país volvió a sentir la fuerza de la violencia por la búsqueda del poder; ahora en manos de Francisco I. Madero, quien durante las campañas electorales como candidato a la presidencia de México es arrestado por sedición mientras que Díaz ganaba la presidencia. Logrando escapar de su prisión Madero huye a Estados Unidos y desde allí proclama del Plan de San Luis que propone derrocar por la vía de la violencia y las armas al General Díaz, iniciando así, una de las más importantes y trascendentes etapas de la historia del México violento, la Revolución Mexicana.

El conflicto violento inicia y consolida principalmente en el norte del país; sin embargo, el descontento generalizado de las clases no favorecidas por el “Porfiriato” se hace evidente y pronto se suman a la causa otros contingentes, extendiendo el conflicto bélico fratricida en todo el territorio nacional; lo que obliga a Díaz a renunciar y exiliarse en Francia.
Así las cosas, en 1911 se realizan nuevamente elecciones presidenciales y resulta electo Madero, quien desde el inicio de su mandato enfrentó grandes diferendos con los líderes revolucionarios que apoyaron el movimiento derrocador. No pasaron más de dos años cuando las diferencias hicieron estallar nuevamente un movimiento armado contrarevolucionario, ahora bajo el mando de militares que en la búsqueda por el poder dieron inicio a la llamada “Decena Trágica”, golpe de Estado militar que culminaría con el arresto y posterior asesinato del Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez en 1913.

A través de este golpe de Estado militar y con la ayuda “diplomática” del gobierno norteamericano; el General Victoriano Huerta asciende al poder máximo de México y asume la Presidencia en 1913. Hecho que provoca la insurrección de otras facciones que se levantan en armas en contra del “Presidente usurpador”, movimiento armado que se gesta nuevamente en el norte del país, específicamente en el Estado de Coahuila bajo el mando de Venustiano Carranza y su “ejército constitucionalista” nutrido otros movimientos revolucionarios en el país inconformes con el golpe de Estado de Huerta; quien se ve obligado a renunciar y autoexiliarse para morir en prisión tras un posterior fallido golpe de Estado para retomar el poder.

La renuncia y exilio de Huerta provoca nuevamente entre los diferentes grupos o facciones revolucionarias diferencias que tratarían de ser resueltas por la vía pacífica y diálogo través de la Convención de Aguascalientes en 1914, a la que asistieron los principales jefes y representantes de revolucionarios como Carranza, Villa y Zapata. Convención en la que resulta, por consenso, Presidente de México el General Eulalio Gutiérrez; sin embargo, la inconformidad de Carranza se hizo evidente y se gestó nuevamente un conflicto interno que causaría el enfrentamiento del “ejército convencionalista” bajo el mando de Villa contra el “ejército constitucionalista” bajo el mando de Carranza.

Finalmente Carranza logra imponerse, gana la Presidencia de México y promulga la Constitución 1917, misma que hasta la fecha sigue vigente con múltiples modificaciones. Sin embargo, la violencia por la búsqueda del poder en México no termina ahí. El movimiento zapatista de “Tierra y libertad” seguía vivo pero en franco enfrentamiento con el gobierno de Carranza, quien a través de engaños y traiciones realiza un plan para matar a Zapata, quien en 1919 es asesinado tras acudir a una reunión con un supuesto desertor carransista, donde es acribillado a mansalva por soldados de la guardia de honor del ejército constitucionalista.

En vísperas de la sucesión presidencial en 1920, los revolucionarios Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta proclamaron el “Plan de Agua Prieta” que desconocía al gobierno carransista, dando paso nuevamente a una guerra de facciones que obliga a Carranza a trasladar su gobierno a Veracruz pero en el camino es emboscado y asesinado. Así, en ese mismo año, Adolfo de la Huerta es nombrado por el Congreso de la Unión Presidente provisional de México para posteriormente ser Álvaro Obregón quien ejerciera el alto encargo.
Obregón en el poder y ante la posibilidad de que Villa, tras un breve y obligado retiro, regresara a la vía de las armas, decide junto con Plutarco Elías Calles matarlo, ofreciendo cincuenta mil pesos y un ascenso militar a cambio de la emboscada y asesinato que acabara con la vida del “Centauro del Norte” en 1923.

Pero la violencia en la búsqueda del poder en México continua, en 1928 siendo Presidente en turno Plutarco Elías Calles, tras las elecciones presidenciales y durante el conflicto bélico interno en México denominado “Guerra Cristera” entre el gobierno y los religiosos católicos por la aplicación de una legislación laica; el Presidente electo Obregón es asesinado a quemarropa por un supuesto cristero, aunque versiones más recientes revelan que los diferentes calibres de las múltiples balas recibidas evidencian un complot en su asesinato. Calles asume nueva y convenientemente la Presidencia de México e instaura la llamada “etapa de las instituciones” dando fin a la llamada “etapa revolucionaria”.