"El estratagema de la “guerra contra el narcotráfico” en México, se acuña tras la dudosa victoria electoral del ahora ex Presidente de México de 2006 a 2012 Felipe Calderón Hinojosa, quien siguiendo con la inveterada práctica política de los “golpes de timón” sexenal, en los albores del sexenio anuncia una guerra frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado imperante en gran parte del territorio nacional"

Como lo mencionamos en el artículo anterior, la realidad que mueve a México se desarrolla entre más de ciento cincuenta mil muertos producto de la “guerra contra el narcotráfico”en los últimos dos sexenios (según cifras del INEGI en 2012 la tendencia anual es de quince mil muertes anuales en este sexenio).

El estratagema de la “guerra contra el narcotráfico” en México, se acuña tras la dudosa victoria electoral del ahora ex Presidente de México de 2006 a 2012 Felipe Calderón Hinojosa, quien siguiendo con la inveterada práctica política de los “golpes de timón” sexenal, en los albores del sexenio anuncia una guerra frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado imperante en gran parte del territorio nacional.

Así, el 11 de diciembre de 2012 el entonces Presidente Calderón impulsa una iniciativa bélica en contra del crimen organizado en México y realiza un operativo en el Estado de Michoacán en contra de 11 Presidentes Municipales supuestamente involucrados con el crimen organizado, quienes hay día de hoy todos están libres. Sin embargo, esta “guerra contra el narcotráfico” detona un conflicto interno armando entre el Estado mexicano y los diferentes grupos delictivos “cárteles” que se dedican a todas las actividades ilícitas producto del crimen organizado, incluido el narcotráfico.

El resultado de este enfrentamiento fratricida entre mexicanos es la muerte de más de 60 mil personas (oficialmente) en el sexenio de Calderón y más de 150 mil extraoficialmente según datos de organizaciones no gubernamentales como el Observatorio de Derechos Humanos (Human RightWatch). Muchas de las muertes han sido producto del enfrentamiento entre grupos delincuenciales y las diferentes fuerzas armadas oficiales mexicanas como el ejército, la marina, la policía federal, estatal y municipal; sin embargo, muchas otras muertes han sido producto de la desestabilización creada por la captura, aprehensión o muerte de los líderes de las bandas organizadas de criminales que controlaban ciertos territorios denominados “plazas”.

En 1984 la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica dedicada a la lucha contra el contrabando y el consumo de drogas en ese país, así como, la coordinación y persecución de investigaciones antidroga en el extranjero, logró en colaboración con el gobierno de México la destrucción de un valioso cargamento de más de 6 mil toneladas de marihuana propiedad de los narcotraficantes Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo, quienes posteriormente ordenaron la captura y ejecución del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar; obligando al Estado mexicano, por presiones del Estado Norteamericano, a aprehender y encarcelar a ambos narcotraficantes, provocando con ello una fractura en el liderazgo y operación del trasiego de droga en México y; promoviendo así, la creación de nuevos grupos criminales que buscaran el control de los territorios (plazas) antes controlados casi hegemónicamente por el cártel de Guadalajara compuesto principalmente por Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo.
La fractura y desarticulación de cártel de Guadalajara en los 80´s dio como resultado el origen de otros cárteles como el de Sinaloa y el de Tijuana, liderados por Joaquín Guzmán y los hermanos Arellano Félix respectivamente, que junto con el cártel del Golfo liderado por García Ábrego y su brazo armado los “Zetas” entraron en una pugna bélica constante por el control y apropiación de los territorios antes administrados por el cártel de Guadalajara.

El debilitamiento del cártel de Medellín en Colombia, por presiones norteamericanas, al mismo tiempo que se fortalecían los nuevos cárteles mexicanos en sus respectivos territorios junto con la opacidad de las autoridades, hicieron del tráfico de drogas en México un negocio muy rentable y prácticamente sin riesgos ya que se aplicaba la política de la “administración” y no la política del “garrote”. Sin embargo, ante la complacencia y en muchas ocasiones complicidad de las autoridades mexicanas el crimen organizado creció desmedidamente, infiltrándose en las altas esferas del poder y el dinero, esto es, en la clase política y empresarial al más alto nivel.

La tasa de homicidios,por cada 100 mil habitantes, de acuerdo a “El Paso Times” durante los últimos sexenios es del 19.22% con Miguel de la Madrid, 18.92 % con Salinas de Gortari, 15.1% con Ernesto Zedillo, 9.78% con Vicente Fox y 14.5% con Felipe Calderón. Estos porcentajes representan un total de poco más de 69 mil muertes con Dela Madrid, 76 mil muertes con Salinas, 69 mil muertes con Zedillo, 49 mil muertes con Fox y 79 mil muertes con Calderón.

La política de la “administración” del crimen organizado que vio menguado el pacto implícito entre éste y los diferentes niveles de gobierno con la muerte del agente Camarena, la consecuente presión norteamericana y la captura de los líderes del cártel de Guadalajara dio paso a una escalada de violencia en la década de los 80´s y los 90´s por los enfrentamientos entre grupos delincuenciales por el control de las plazas, mientras que la continuidad de esta violencia en los albores del siglo XXI fue producto de una política de “garrote” sin “inteligencia” en contra del crimen organizado, en la que las fuerzas de seguridad internas, así como, las fuerzas armadas salieron a la calle a combatir al crimen entre la población civil sin medir las consecuencias.

La política pública en contra del cultivo, producción, procesamiento, comercialización, distribución y consumo de la droga en México no ha cambiado un ápice. México sigue poniendo los muertos y Estados Unidos las armas y los consumidores.