"Claramente podemos apreciar que “Mover a México” implica una retórica discursiva que tiene que ver con una visión pan-filosófica sobre el estado que guarda la cosa pública México; sin embargo, esta visión, en primera instancia, debe ser puesta a consideración del pueblo, hablando de sistemas democráticos; y no, como hasta ahora ha sucedido, una visión unilateral de los gobernantes en turno".

Entre muertos, desaparecidos, desplazados y explotados”

El título de este artículo pareciera incendiario, alarmista, amarillista o incluso provocador; sin embargo, la realidad que mueve a México se desarrolla precisamente entre más de ciento cincuenta mil muertos producto de la “guerra” contra el narco (según cifras del INEGI en 2012 con una tendencia anual de quince mil muertes anuales en lo que va del sexenio), más de veintitrés mil desaparecidos (según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos), más de doscientos ochenta y un mil quinientos personas desplazadas por la violencia (según cifras de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos) y más de veintiséis mil quinientos jornaleros agrícolas explotados a grado de “virtual esclavitud” (según cifras de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social del Gobierno Federal en 2015).

Esta es la realidad de México, un México sumido en la corrupción, impunidad, desconfianza y debilidad institucional. La fuerza que mueve a México no es la fuerza de la esperanza y del trabajo; sino muy por el contrario, es la desesperanza, la desconfianza, el desinterés y el desamparo lo que hace que México se mueva, pero hacia atrás, hacia el retorno, hacia el pasado aparentemente superado, hacia el autoritarismo, hacia la opresión, hacia el descontento, hacia la incertidumbre, hacia el vacío, hacia la convulsión social centenaria; en ese camino, es cuestión de tiempo.

Dando un breve repaso de cómo hemos llegado a estas cifras y lo que ellas significan; primeramente encontramos que estas cifras y estas víctimas seguramente siempre han existido; sin embargo, hasta ahora contamos con los endebles y noveles instrumentos, herramientas, métodos y normas que nos permiten cuantificarlas, aunque sea aproximadamente. Tanto las muertes en México, producto de la ocurrencia legitimadora del Tlatoani contemporáneo, como las desapariciones forzadas consecuencia de un Estado represor, u omiso en el peor de los casos; como el desplazamiento de grupos vulnerables por falta de oportunidades, empleo, educación y ahora violencia, han sido la constante. No sin omitir la inveterada explotación que han sufrido las grandes minorías de desfavorecidos, que son los indígenas mexicanos, descendientes de los pueblos originarios en nuestra región y país, que han sido explotados desde tiempos tan remotos como la propia formación del México prehispánico para seguir siéndolo en el México colonial y, posteriormente en el México independiente. Desafortunadamente el México Global no les ha hecho justicia y la explotación sigue, muy y a pesar de que los derechos humanos ocupan, en el ámbito internacional, un lugar privilegiado, y que; a pesar de estar inserto en el concierto de las naciones, el México Global ha desdeñado su derecho natural a la explotación de la tierra, no de los hombres, mujeres y niños indígenas dueños originarios de ésta.

De acuerdo con Giovanni Sartori en ¨Lógica y método en las ciencias sociales”, la política es el “hacer político” del hombre, el cual está íntimamente ligado con el “discurso político” y sus fuentes, como la “filosofía política” y la “ciencia política”; sin embargo, no se puede entender el “hacer político” del hombre sin entender primero lo que es y lo que no es la “filosofía política” que lo precede. Y en este sentido se hace indispensable conocer el “cómo hacer” desde la ciencia política y el “discurso político” como instrumento legitimador del “hacer político”.

Con base en lo anterior, comentaremos muy brevemente los conceptos del “hacer político”, “filosofía política”, “discurso político” y “ciencia política” para después abordar con mayor amplitud y profundidad los tópicos planteados en el título de este artículo como fenómenos sociales que son y que están estrechamente vinculados con los conceptos que estamos por comentar.

Luego entonces, y tomando como partida la pregunta básica de la búsqueda del conocimiento verdadero en la filosofía, nos preguntaremos ¿por qué? ¿Por qué mover a México? ¿Por qué entre muertos? ¿Por qué entre desaparecidos? ¿Por qué entre desplazados? ¿Por qué entre explotados?

Claramente podemos apreciar que “Mover a México” implica una retórica discursiva que tiene que ver con una visión pan-filosófica sobre el estado que guarda la cosa pública México; sin embargo, esta visión, en primera instancia, debe ser puesta a consideración del pueblo, hablando de sistemas democráticos; y no, como hasta ahora ha sucedido, una visión unilateral de los gobernantes en turno. El “discurso político” debe abonar a la confianza, credibilidad y apoyo a todas aquellas acciones derivadas de las políticas públicas tendientes a resolver los problemas plateados y debe ser precedido de un conocimiento empírico de la cosa pública, el cual debe ser antecedido, a su vez, por una “filosofía política” dotada de planteamientos especulativos sobre los problemas que debieran enfrentarse a través de la “ciencia política”, o sea, del “hacer político”.

“México se mueve pues, entre muertos, desparecidos, desplazados y explotados sin una clara filosofía política, carente de una eficaz ciencia política y con un precario discurso político. “…