Yecenia Armenta lleva casi tres años en prisión mientras los hombres que la torturaron brutalmente continúan en libertad. Su pesadilla comenzó en 2012, cuando llevaba en automóvil a unas familiares al aeropuerto de Culiacán. Policías vestidos de civil la ataron, la colgaron cabeza abajo, la golpearon y la violaron. Después de casi 15 horas de tortura, sus agresores la amenazaron con ir a buscar a sus hijos para violarlos y matarlos. Fue en ese momento cuando sucumbió a las exigencias de los policías de firmar una confesión y dejarles tomar sus huellas dactilares.
Mientras estaba detenida, médicos de la misma procuraduría cuyo personal la había torturado, examinó las lesiones de Yecenia. No documentaron sus lesiones.

Firma la petición y pide que la denuncia de tortura de Yecenia se investigue plenamente, que se retiren los cargos en su contra y que se reforme radicalmente la manera en que se llevan a cabo los exámenes médicos forenses a sobrevivientes de tortura en México.