"Los españoles al arribar a tierras mexicanas traían las miras de la Corona hispana, conquistar y colonizar las tierras recién descubiertas, explotar las riquezas naturales contenidas en ese territorio virgen, así como el de dominar y someter sin piedad a los naturales habitantes auténticos del espacio descubierto"

La tierra, es el espacio físico que da lugar a los escenarios diversos en diferentes lugares y tiempos específicos, donde la humanidad ha operado con aciertos y errores. Vaya mi admiración y loas, a los hombres que han actuado con aciertos para defender a la naturaleza y sociedad humana, para buscar el bienestar general, y la coordinada interacción entre estos elementos para proseguir con la sostenibilidad ambiental. Mi bendición para los hombres que han actuado con errores, que por su codicia, ambición y mala voluntad, han propiciado en estos espacios la vulnerabilidad de estos elementos sustantivos, en la naturaleza, el deterioro masivo del suelo, agua y viento; en la sociedad, han ocasionado cinturones globales de miseria, todo por acumular las riquezas, cuya finalidad es instituir el capitalismo cruel, que desde que se implantó el mercantilismo en el siglo XV1 a la fecha, ha socavado terriblemente la fortaleza de las culturas de buena convivencia, con el reservorio de la biodiversidad que Dios depositó en los hombres para su cuidado y beneficio de él mismo.
Hoy en día, es muy común escuchar en el entorno nacional y mundial, el fenómeno de la vulnerabilidad, sinónimo de crisis; en particular, la vulnerabilidad está en todo los órdenes de la vida social, económico, político, educación, salud, en fin; la encontramos en todo el universo de nuestra existencia. Pero, ¿qué significa ser vulnerable?: es la exposición a un riesgo y ¿qué capacidad de resistencia, con qué recursos y estrategias contamos para enfrentarla? Son muchas las interrogantes y pocas las alternativas para encarar la situación adversa. Desde que el mercado entra como una opción para mejorar la vida económica de una nación, provocó cambios en las relaciones sociales de producción, el producto dejó su ‘status’ de valor de uso por el valor de cambio, se origina así, la acumulación de capital por los actores genuinos de la mercantilización, dejando en la inseguridad e indefensión a una mayor capa de la población, que únicamente cuenta con su fuerza física de trabajo, y ésta se convierte en otra mercancía.

Casi más del 50 por ciento de la población de nuestro país, se encuentra vulnerable por situarse en la pobreza, y extrema pobreza, no cuenta con una protección social integral, padece de hambre crónica, tiene una alimentación, servicios de saneamiento inadecuados, aumenta así el riesgo de infecciones y retrasos de crecimiento. Los niños pobres en la etapa escolar llegan sin estar preparados para el aprendizaje, por lo que su rendimiento en clases es muy bajo, repiten cursos y se produce una gran deserción escolar. ¿Esto es culpa del maestro? Ya lo mencioné en otros artículos un niño con hambre lo que quiere es comer no aprender, dice un dicho popular: “primero es comer que ser cristiano”. Esto deteriora el bienestar y la calidad de vida de las personas, y por consecuencia, retrasa el desarrollo humano y desarrollo de los pueblos.

La sociedad organizada bajo el imperio de la monarquía, empezó a instalar de manera sistemática el control social a través del poder, para dominar y someter a la población de sus jurisdicciones respectivas; con esta idea se prolonga el poder a ultramar, con el advenimiento de los descubrimientos y las conquistas en América. ¿Los pueblos autóctonos sojuzgados bajo la hegemonía de un imperio hispano se encontraban en esos momentos vulnerables?

¿Vulnerabilidad desde la conquista?

El hecho de dominar y someter a los pueblos del Valle de Anáhuac y Mesoamérica, no quiere decir que desde la llegada de los españoles, hayan encontrado a un pueblo débil (vulnerable), todo lo contrario, nuestros pueblos indígenas a través de sus emperadores y sacerdotes espirituales, tenían bien presente que los seres humanos estaban destinados a poseer, antiguos poderes que les permitían coadyuvar con los dioses la obra de sostener y engrandecer el universo entero. Existía por encima, y más allá de todo lo manifestado, un principio supremo, un Dios primordial, increado y único. Sostenían una paciente y metódica observación de los astros, hasta llegar a precisar, una minuciosa exactitud de las diferentes influencias que los cuerpos celestes ejercen sobre la tierra, adquiriendo asimismo, suficientes conocimientos para poder aprovechar adecuadamente estas influencias: colaborar conscientemente al armónico funcionamiento del universo (Antonio Velasco Piña, Tlacaélel, 1979, p. 54 – 55).

Los pueblos de Tenochtítlan y Texcoco, eran en lo militar, una potencia para encarar al enemigo con las grandes agrupaciones “Caballeros Tigres” y Caballeros Águilas”, arqueros bien preparados en las artes marciales, que lograron con su destreza y valentía, derrotar al otro imperio ‘tecpaneca’ y sojuzgar a las comunidades aledañas como Chalco, Atzcapotzalco, Mizquic, Xochimilco y Cuitláhuac, imponiendo así una alianza imperial de ‘tenochcas y texcocanos’ en el valle de Anáhuac. Por todo ello, tenían una fortaleza en los conocimientos, en lo espiritual y militar para establecer un imperio unificado, que les hacía tener una relación de fuerza y un poder, que controlara a todas las comunidades de su área de influencia. Los ‘caxcanes’, zacatecos, chichimecas y otras agrupaciones indígenas nómadas, contenían una ferocidad contra cualquier otra agrupación indígena ajena a ellas. Aunque no eran organizados en el ataque, como los aztecas, fue otra fortificación que el español encontró en su travesía tierra adentro, hacia el norte, en busca del oro. Tan es así, que se tuvo que pactar en la famosa “Guerra del Mixtón”, y poder establecerse en Zacatecas, puerto de entrada al norte de México.

Los españoles al arribar a tierras mexicanas traían las miras de la Corona hispana, conquistar y colonizar las tierras recién descubiertas, explotar las riquezas naturales contenidas en ese territorio virgen, así como el de dominar y someter sin piedad a los naturales habitantes auténticos del espacio descubierto. Con artillería militar sofisticada inventadas en el Renacimiento (siglo XV), caballos y bergantines más veloces, los hispanos se sentían superiores, y con otra racionalidad que rayaba en la rapiña y el saqueo, eran para los indígenas unos intrusos; aunado al desconcierto de la otra identidad, al observar a los individuos montados a caballo, como si fueran uno solo, si éstos eran así, serían de otro mundo mucho muy diferente a ellos; tanto para los indígenas como para los españoles, eran al mismo tiempo “el otro”. Unos con la racionalidad de someter y dominar, el otro, con la racionalidad de defender lo suyo. Lo suyo era el territorio, la identidad, su cultura autóctona y la idea de la divinidad creada por ellos mismos. Nos daban un modelo de identidad propia, de un ‘ethos’ individual y colectivo, de cómo se debe defender una nación. Es una enseñanza ejemplar para nuestros actuales gobernantes y sociedad en general, de cómo se debe defender lo propio y no entregarlo dócilmente, parapetados en la falsa legalidad y provocar así, la vulnerabilidad de nuestro país.

¿Vulnerabilidad desde la colonia?

La visión colonizadora de la Corona hispana, se manifestaba por los fines políticos, económicos, culturales y religiosos; prolongar el poder a ultramar, representada por el virrey, los jefes de provincia, encomenderos, que se convirtieron después en grandes hacendados y mineros, los guardias militares que con saña inaudita sometían a los indígenas rebeldes. El poder se trasminaba en cada una de esas personas e instituciones establecidas, hasta el capataz, que vigilaba las labores de la población indígena y mestiza. En forma más sutil y bondadosa se filtraba el poder en el adoctrinamiento de los frailes de la religión católica, avalada y legitimada con la Bula Noverunt Universi expedida por el Papa Alejandro VI el 4 de mayo de 1493 (Cinco Siglos de legislación Agraria en México Tomo I, p. 3). Este adoctrinamiento no fue del todo eficaz, pues se siguió conservando, y hasta la fecha, los símbolos religiosos indígenas enmascarados en diversos santos y vírgenes. Toda esta red de control social, permitía el saqueo de los recursos mineros: oro y plata para trasportarlos a Europa. Provocaban así la deforestación de grandes extensiones de tierra y socavamiento del subsuelo; se socavaba la identidad cultural de los pueblos mexicanos; la destrucción de grandes riquezas arquitectónicas, y extinguir gradualmente, las lenguas indígenas en pro del nuevo lenguaje castellano.

Esto último fue logrado gracias a la educación religiosa para los indígenas, y la educación superior para los hijos de los criollos, implantando nuevos conocimientos traídos del occidente: método escolástico, matemáticas, física y literatura, la cual produjo grandes científicos de la época, así como grandes literatos que traspasaron fronteras; a pesar del gran deterioro sufrido a nuestro territorio y población, vulnerando espacios físicos y culturales, simultáneamente fue produciendo personalidades que cuestionaron el poder ultramarino, con grandes juristas, científicos y religiosos, quienes se empaparon de las ideas de la ilustración, y el impacto de los grandes acontecimientos, como la Guerra de Independencia de E.U. y Revolución Francesa. Hasta el próximo artículo.