Loco

Ni fulano ni mengano, fue Perengano de tal, quien adquirió, por leer, enfermedad,
Le sucedió al último en la escala de los sin importancia, debe ser asunto trivial,
Pobre tonto, van murmurando los cuerdos, quiere vaciar sueños a realidad,
Qué insensatez, en vez de permanecer en su nube, pretende bajar la luna a su patio,
Hace ya buen tiempo que camina al revés, a su paso va encontrando a mudos y ciegos,
Por cada verso consumido se le ha ido secando el cerebro, le renace humeante célula con brillo,
Fea forma de esta deschavetada, consiste en darse gusto cuestionando lo convencional,
Se dice que duerme sobre libros, charla con ellos y se alimenta de versos y de ideas lumbres,
Está destanteado como cierto jinete hirsuto, hablan de inspiración, viven por sus Dulcineas,
El aireado tiene una amada, se parecen tanto en actitud y entre sí se llaman corazón,
Cuándo le apareció este mal, pregunta la decencia, desde que propuso y dejó de adular,
Vaya descuido, ya no le interesa la apariencia, busca su interior y eso ordinario no es,
Dios, no mandes más como él, pide grupo pureza, son incurables, ponen mundos al revés.

Naturalezas

ed85 / POEMASDesde mi ventanal observo partes del universo, ellas me ven y me escuchan,
Seguro es que estén insinuándome una mutua confesión, es su manera,
Un azul celeste contrasta al polifacético verde campiña, parecen mis sentires,
Sí, unas veces navego, otras, las más, simplemente vago,
El sol hace recorrido, inmutable, y nos convierte en unos viejos difícilmente sabios,
Aves circulan los cielos con su libertad de vuelo, es su graciosa expresión,
Nosotros, los humanos, nos dejamos llevar por opacos aires, cuánta complacencia,
Hay noches que veo titilar a las estrellas, es incuestionable su luz propia,
Son siglos de espera sabiendo esa importancia de las almas, sin cercados,
Claro fulgor de la luna, poema al aire, resulta inspiración para el amor,
Aquí, terrores aparecen, se multiplican, hay oscuridad, el espíritu fue extirpado,
Tanto tiempo, los astros nos observan con su majestuosidad,
Cuánto miedo, tanta desconfianza y mil indolencias son entrañas nuestras.

Eres

Esa colina, tu cintura y el adorno, mi delirio; ese asidero, tu mano y la caricia, sostén mío; esa miel, tu boca y el aroma, mi alimento; esa canción, tu voz y la palabra, himno mío; esa represa, tu mente y el talento, mi interior; ese infinito, tu mirada y la luz, futuro mío; esa vaina, tu vientre y el fuego, mi pasión; ese destello, tu ideal y la vida, credo mío.