ed91 / Ladridos Freudianos

“Locos y limosneros saben que la del can es la última amistad a la que todavía pueden aspirar”.
–Xavier Velasco

No me permitiría hablar de algo delo que no pudiese conocer, es más, mucho menos de lo que creo conocer, pero siendo sinceros, hay muchas cosas que conocemos sin en verdad comprender, es por eso que hoy en día existen tantas y tantas variables que dicen, llegar a un mismo resultado.
Cuando se busca un mismo resultado, da igual si se antepone una teoría o una ley. Cuando se logra un resultado, termina valiendo tres ladridos si la mejoría fue motivada por un perro, un neurocirujano o un psicoterapeuta.

La terapia asistida con animales (TAA) no es un menjurje traído desde tierras lejanas hecho con aguas del río milagroso que solamente encausa una vez al año, no son chochos ni placebos de cuatro patas. Ahora bien, si continuamos con lo que no es, me permito mencionar con todas sus letras que esta técnica no cura el autismo ni elimina del DSM-V el trastorno por déficit de atención.

El objetivo primordial de la terapia asistida con animales es mejorar la calidad de vida del paciente, de pasada ayuda a mejorar diversas habilidades tanto sociales como motrices.
Esta técnica puede ser usada por un gran margen de pacientes; discapacidad física, problemas de conducta, así como síndrome Down, autismo, parálisis cerebral y otros trastornos.
Hoy en día, el simple hecho de pensar en llevar a nuestro terapeuta a casa y no solo eso, vivir con nosotros, suena un tanto descabellada, por no decir cara y patológica. Pero es aquí donde se divide la fantasía de la terapia asistida con animales y el perro terapeuta; No todos los perros y/o animales pueden ser utilizados para esta freudiana razón.

La terapia asistida con animales puede realizarse con cualquier especie animal que se encuentre entrenada y certificada ante los organismos reguladores, normalmente son utilizados de manera frecuente los perros (caninoterapia), delfines (delfinoterapia) y caballos (equinoterapia). No obstante cualquier animal que cumpla las funciones de obediencia y temperamento pueden ser usados en esta práctica.

«La terapia asistida con animales (TAA) no es un menjurje traído desde tierras lejanas hecho con aguas del río milagroso que solamente encausa una vez al año, no son chochos ni placebos de cuatro patas»

De esta manera, el papel del animal en la terapia es equitativo al de un colega de dos piernas. Para ello es necesario el contar con un equipo multidisciplinario como los son: entrenadores, terapeutas, veterinarios y otros especialistas.
Ahora bien, si nos enfocamos más en los requisitos del animal de terapia, es necesario el mencionar que recientemente se autorizó la certificación de animales para terapia asistida en 1990. El primer paso para lograr dicha certificación es la obediencia, parte indispensable para realizar un buen trabajo en equipo. Como segundo punto a tratar, es necesario que el terapeuta sepa realizar las tareas especiales para la ejecución de la terapia y por último pero no menos importante, se debe de tomar en cuenta el temperamento del animal para saber si es compatible o no con su labor.

Una vez estructurada la terapia, con los animales certificados, se procede a realizar la labor recreativa y regenerativa con los pacientes, ya sean sesiones personales o grupales, se debe de garantizar el respeto a los animales que son utilizados en terapia, así como la seguridad del paciente ante diferentes situaciones estresantes para ambos.

En este caso, si de chuchos hablamos, nos referimos entonces la fidelidad más pura que se puede encontrar a cambio de cariño, no quiero verme tan dog lover, pero si he de pecar de algo en este artículo, no va a ser de díscolo, ya que les estoy haciendo mención especial a ustedes cuando les garantizo que un perro no nos pide congruencia, ni trabaja por un sueldo. Punto para los perros y puntos menos para todos los terapeutas.

A groso modo, la terapia asistida con animales trabaja la relajación, la respiración, el control de las emociones, de impulsos y de sentido de la responsabilidad, con esto se logra mejorar la calidad de vida del paciente, reduce los niveles de ansiedad y estrés, permite el dominio corporal y mejora las relaciones sociales. Ah, y por cierto, dicen que también cura el mal de amores.
Esta es entonces la evolución de la psicoterapia, un terapeuta con el que te puedes entender sin hablar, que no juzga, es atento y no tiene tiempo de elegir entre Freud y Lacan.