ed85 / ESCUELASPronto llegará el momento de elegir escuela, sea de nivel básico, bachillerato o licenciatura y habrá de tomar decisiones que serán trascendentes para la vida futura; aunque ahora no lo parezca.
Desde luego que, la palabra “escuela”, representa diferentes imágenes cerebrales, según el tipo de persona que usted sea; no serán las mismas entre aquellos que ya pasaron por esa etapa, de los que apenas van a incursionar en ella.
Para el padre de familia, es la oportunidad de que su hijo “se prepare para el futuro”, aunque también puede significar la preocupación sobre el costo que tendrá y la posibilidad de re-programar la economía familiar. Piense en ello.
Habrá otros, que tratarán de imponer su voluntad a los hijos, confiados en su buen criterio del compadre o compañero de trabajo. Le recomiendo que busque información confiable.

“El deporte y las actividades artísticas son parte de programas integrales para la formación de futuros profesionistas, nunca servicios de promoción para la institución o ganchos de mercadotecnia; desgraciadamente esa práctica corrupta se presenta en nuestra comunidad. Desenmascare a los impostores antes de haberse comprometido”

Algunos padres, que espero sean los menos, pensarán: “unos pocos años más y dejaré de sentir la responsabilidad económica de mi hijo” y buscarán la “más barata”, no la mejor a su alcance. Piense, vea alternativas.
Para algunos jóvenes, a punto de ingresar a bachillerato o la universidad, será como el “regreso al suplicio” y no pocos deberán ser llevados “a rastras”. Otros tratarán de evadir el trabajo. Asegúrese de motivarlos.
Los menos, tomaran decisión acompañados de sus padres y elegirán la escuela que mejor les acomoda, siempre previendo el futuro. Felicidades.
Lo cierto es que elegir escuela no es tan sencillo como parece y muchos de los fracasos escolares están basados en decisiones tomadas a la ligera o mal asesorados.
Si es preparatoria o bachillerato, habrá que considerar el plan de estudios, de dos o tres años, según el caso y la preferencia.
El programa de tres años, se ofrece en todo el país; el de dos, solo en Coahuila, consecuentemente, al graduar, no serán tan fácilmente aceptados en universidades del estado de otras entidades, aunque las privadas si lo harán y algunas -las malas- hasta rogarán ofreciendo beneficios extraordinarios e inexistentes. Mala inversión para el futuro.
Un año más de bachillerato, significa mayor maduración y, consecuentemente, mejores estudiantes en los primeros semestres de licenciatura, los básicos en la formación profesional. Triunfarán los bien preparados.
Los programas de dos años son convenientes para aquellos jóvenes que ya han tenido la experiencia de un año de estudios en el extranjero, idiomas, intercambio internacional, o que, por su buen desarrollo humano, están preparados para tomar con seriedad los niveles universitarios. Habrá que considerar los casos por enfermedad.
En relación a la calidad, debemos conocer los programas de estudio, contenidos de cada materia y, muy importante, la formación y calidad humana de los profesores. Resistirse a la mercadotecnia vendedora de la vida regalada es difícil para jóvenes y adultos; las malas escuelas cuentan con eso y tratarán de engañarlo.
Si elige alguna universidad fuera de la comunidad, entonces habrá que agregar los costos de vivienda, alimentación, transporte y hasta enfermedad. No hacerlo lleva a muchos al fracaso.
Es bueno que la institución cuente con programas deportivos y culturales, pero analizar su orientación también es clave; se de casos de muchachos que deseaban entrar a un programa deportivo, pero éste estaba saturado por “negros” becados para competir en nombre de la institución y -lo que no se dice- desplazar a los verdaderos estudiantes que buscan alguna actividad que les complemente. Pregunte.
El deporte y las actividades artísticas son parte de programas integrales para la formación de futuros profesionistas, nunca servicios de promoción para la institución o ganchos de mercadotecnia; desgraciadamente esa práctica corrupta se presenta en nuestra comunidad. Desenmascare a los impostores antes de haberse comprometido.
Si lo anterior es importante, aún es más la formación en valores, que deberá ser en completa libertad, buscando informar y orientar sobre las realidades de la vida y las áreas de oportunidad para crecimiento humano y social. Algunas instituciones no solo evaden la responsabilidad, sino que además son renuentes a promover el bien ser, justificándose en “la universalidad”.
Ni tanto como ser tendenciosas en la información para “jalar agua a su molino”, como para dejar de aportar elementos de juicio, madurez y criterio para la toma de decisión de los muchachos. Busque la libertad verdadera.
Si usted está decidiendo dónde continuar sus estudios o debe asesorar a alguno de sus familiares menores, piense bien en que va a invertir los siguientes años de vida, en los que podrá recorrer dos posibles caminos: holgazanear semestres en el placer de la flojera, para luego pagarlos en abonos “chiquitos” el resto de sus vidas; o gozar de la libertad de aprender, prepararse para servir y tener mayores posibilidades de éxito al prepararse en la verdadera calidad académica.
Consulte a un orientador responsable y bien preparado, porque la vida no es bien renovable. ¿De acuerdo? ydarwich@ual.mx