ed85 / DIRECTORES DE PAPEL

El director escénico, es ese misterioso ser que solo los actores conocen, se dice que es un animal de costumbres y es sobre quien cae el peso del montaje. Se ha inmortalizado con frases como “¡Otra vez!” “¡Repetimos!” “¡No produzcas” y “A 20 metros quien ch#$%&os se va a dar cuenta”
Pero la cuestión que nos plantearemos el día de hoy es ¿Quién forma a los directores escénicos? ¿Cómo nace un director escénico? Si bien en la actualidad el teatro lagunero se nutre cada vez más de grupos teatrales (Estudiantiles e independientes) Si podemos darnos cuenta que carece (Aparte de apoyo por parte de las instituciones y de difusión) de directores escénicos.
Y es que, no ha habido casi nadie que se haya tomado la molestia, de explicarle a todo el gremio lo que un director escénico es y qué es lo que necesita para serlo. Los pocos que lo han intentado, han sido tachados, por la mayoría de “Pedantes” o “Presumidos” y son muy pocos quienes, haciendo caso de esos consejos, hoy por hoy, han demostrado un gran avance dentro de sus labores de dirección.
Y es que, es bien sabido que no se puede correr antes de aprender a caminar y no por el hecho de haber pisado un escenario es suficiente, vamos, no podemos meternos en la cabeza la idea de que, ya por el simple hecho de haber participado en una obra de teatro, tenemos el derecho de poder ser directores escénicos; Señoras, señores sepan ustedes que así no funciona esto.
Un director escénico es algo más que un actor con sueños y deseos de tener su propio grupo de teatro en donde pueda hacer lo que se le venga en gana. Un director escénico debe ser una persona que no solo sepa de teatro, tiene que comprenderlo, debe sentirlo a un nivel más profundo que el mismo actor. No olvidemos que mientras el actor debe tener su mente en el personaje y en las indicaciones que se le dan, el director debe tener su mente ocupada en el espacio, en el tiempo y ritmo de la obra, en cada una de las interpretaciones de los actores, no debe dejar ni un cabo suelto, ni un movimiento de más y todo debe ser perfecto. Debe cuidar el escenario, que todo lo que haya en él tenga una razón de ser, el escenario no es el basurero del director, todo debe tener un propósito. Hay que prepararse, hay que leer sobre el tema y por qué no, hay que haber experimentado los dos puntos de vista, desde dentro y fuera del mismo escenario. En este tiempo donde tenemos a la mano muchísima información gracias a los avances tecnológicos. No nos hace daño, señores “directores”, realizar una consulta sobre el tema. Como mínimo dar una leída, por lo menos, para saber aunque sea un poco de la juerga teatral ya que es penoso escuchar a un director escénico dar indicaciones como “Me pones la tela blanca aquí” o “Mira el foco quiero que de luz allá adelante, donde está la media luna” de esta forma podrán saber que un trasto no tiene nada que ver con la cocina, que al referirnos a las piernas no son las del cuerpo y que mutis no quiere decir quedarse en silencio.