ed89 / Desobediencia civil y resistencia pacífica

A principios del siglo XX el pueblo ruso estaba siendo tiranizado por sus gobernantes. Y así como los zares subyugaban a Rusia, también el pueblo indio padecía las mismas condiciones bajo el gobierno británico. Las leyes impuestas representaban el límite de la opresión, y los ingleses dominaban a la India por medio de la espada, intoxicados por su propio poder. Gandhi retrató esa época en sus artículos de opinión publicados en diversos periódicos, así como en sus discursos y otros documentos compilados por el Gobierno de India en Las Obras Completas de Mahatma Gandhi (CWMG, por sus siglas en inglés).

«Asimismo, desarrolló una visión crítica sobre la presencia colonial en la India: “Culpar a los ingleses es inútil –afirmaba-, ya que ellos vinieron gracias a nosotros, y permanecerán también por la misma razón. Ellos se irán o cambiarán su naturaleza sólo cuando nosotros nos reformemos”

Autogobierno indio fue la primera obra escrita por Gandhi, que esboza las ideas políticas y sociales sobre la conflictiva relación entre Gran Bretaña e India. El pensador hindú sostenía que los gobernantes tienen que permanecer como los servidores del pueblo. No es el pueblo el que tiene que hacer lo que los gobernantes quieren, sino éstos quienes deben hacer lo que aquéllos desean. Asimismo, desarrolló una visión crítica sobre la presencia colonial en la India: “Culpar a los ingleses es inútil –afirmaba-, ya que ellos vinieron gracias a nosotros, y permanecerán también por la misma razón. Ellos se irán o cambiarán su naturaleza sólo cuando nosotros nos reformemos”.

El 18 de marzo de 1922, se celebró un juicio en el que fue sentenciado a seis años de prisión. Se le acusó –o mejor dicho, Gandhi se declaró culpable- de los cargos de promover la desafección hacia el gobierno. Se había convertido en un crítico inflexible y defensor de la no-cooperación. En su declaración, explicó su postura hacia el régimen. Recordó que su activismo a favor de las libertades comenzó al descubrir que como hombre y como indio no tenía ningún derecho, y no tenía ningún derecho como hombre porque era indio. Se habían promulgaron leyes que privaban al pueblo de su libertad; se conferían poderes extraordinarios al virrey para reprimir todo acto que pudiera ser considerado como sedicioso, incluyendo silenciar a la prensa, detener a los activistas políticos sin que mediara orden judicial y arrestar a quienes fuesen sospechosos de rebeldía.

Tras la masacre Amritsar, donde murieron miles de civiles bajo las descargas de las tropas británicas, Gandhi denunció: “El crimen quedó oculto y la mayor parte de los culpables no sólo fueron declarados inocentes, sino que permanecieron en servicio y continuaron cobrando pensiones procedentes del contribuyente indio, y en algunos casos hasta fueron recompensados”. Y añadió: “Me di cuenta, también, de que no sólo las reformas no significan un cambio real, sino que constituían simplemente un método más para quitar a la India su riqueza y prolongar su servidumbre… [los ciudadanos] desconocen que las ganancias y beneficios reales jamás repercuten en las masas de trabajadores rurales. También ignoran que el gobierno no tiene más objeto que la explotación de las masas… La propia ley india ha sido usada para servir al explotador extranjero”. Para entonces, al pueblo se le había privado de todos los mecanismos de autodefensa. La mera promoción de la desafección contra el gobierno era un crimen.

Y sobrevino el detonante de la autoconsciencia. “La verdad es que el poder reside en la gente y es confiado momentáneamente a aquellos que son elegidos como sus representantes” (Programa Constructivo: su significado y lugar, CWMG). Se tenían que invertir ciertos procesos existentes. No era justo que media docena de ciudades de India y Gran Bretaña vivieran de la explotación y la ruina de seiscientos mil pueblos indios. “No entienden que la presencia extranjera es debida a sus propias debilidades y a que desconocen el poder que ellos mismos poseen para librarse de este gobierno extranjero”, protestó Gandhi. La igualdad económica era la llave maestra para la independencia nacional no-violenta. No podía existir más la amplia brecha entre los ricos y los millones de hambrientos. Surgieron entonces nuevas tácticas de protesta, como la desobediencia civil y la resistencia no violenta para enfrentarse a la autoridad colonialista. Estas nuevas formas de batalla fueron decisivas para conseguir la liberación nacional.

Los actos de desobediencia civil y la resistencia pacífica son expresiones de responsabilidad personal ante hechos injustos, que reflejan el compromiso social de no someterse a prácticas y normas arbitrarias que quebrantan principios de índole moral. La prédica de protesta no violenta y de desobediencia civil de Gandhi, sirvió de inspiración para otros alzamientos, como el Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos en Estados Unidos liderado por Martin Luther King, y la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica encabezada por Nelson Mandela.