ed90 / DESARROLLO RURAL DESDE DIFERENTES PERSPECTIVAS 2/2
El alma del campesinado es la tierra, es lo que lo hace estar en el mundo, siembra frijol, maíz, avena forrajera, trigo, otros se han involucrado en el cultivo del olivo, es decir, de alguna manera interviene su parcela, muy a pesar de que se le ha desprotegido en los apoyos básicos: crédito, infraestructura agropecuaria, asistencia técnica, y no menos importante, la comercialización de su cosecha, que por las importaciones de granos que hace el gobierno, deprecia enormemente el fruto de su trabajo. Evidentemente, esto se traduce en la precarización económica del sector campesino, haciéndolo más pobre de lo que ya está. Este es el desarrollo rural que los gobiernos de los tres niveles, a través de las dependencias públicas afines al agro le están aplicando al campo. Y ahora con las dichosas reformas estructurales, modificación criminal de algunos artículos para allanar sin trabas la reforma energética, los diputados afines al gobierno, sin ningún análisis y debate de las iniciativas que les propone el gobierno federal, con sólo levantar la mano las aprueban. Con un Congreso de la Unión subordinado al supremo gobierno, para que quiere enemigos el campesino.

La situación desastrosa en que se encuentra el medio rural, es deprimente, máxime que en un futuro inmediato, su alma se verá herida por las reformas estructurales que el gobierno está implementando. El campesinado definitivamente ya no cree en la clase gobernante; por su penuria económica, lo único que le queda es aventar madres a los cuatro vientos para la clase política y funcionarios en el poder, y aceptar en forma desesperada las despensas miserables que los candidatos en campaña les ofrece a cambio de su voto. Ante esto, varias voces se han alzado para defender al campesinado y al pueblo de México en general; como también, la contraparte expresa su opinión en contra del ejidatario, encubriendo sus argumentos para hacer creer a la opinión pública que están a favor; y otros de plano lo expresan a grito abierto de que el ejido debe desaparecer, pues es un estorbo para la modernización y progreso de México.
El modelo de desarrollo rural que ha planteado el gobierno, está dentro del modelo económico neoliberal. Según Blanca Rubio investigadora de la UNAM: “este modelo de desarrollo ha demostrado, para decirlo bruscamente, su inviabilidad al mostrarse incapaz de dar respuestas adecuadas a la desigualdad entre los sectores, al desempleo y la pobreza, a la emigración rural, al desabasto y al hambre, proceso que a su vez, tiene su contraparte en la inmovilidad, obsolescencia o inviabilidad de otros muchos agentes que se encuentran estructuralmente alejados o desvinculados de dichos escenarios globales”. La bióloga Elena Álvarez Buylla, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, emite su juicio ante parlamentarios alemanes y distintas organizaciones civiles, las consecuencias que ha tenido para México el Tratado de Libre Comercio (TLC): México de ser autosuficiente y exportador en la producción de maíz, pasó a ser importador, a partir de 2008 en que se llegó al acuerdo de liberar los alimentos básicos.

A nivel internacional, la FAO, organismo encargado de la alimentación y la agricultura de la ONU, ha declarado al año 2014, como el “Año Internacional de la Agricultura Familiar”, pues destacó que ésta es la forma predominante en el sector de la producción de alimentos, la cual ayuda a preservar los cultivos tradicionales, contribuye a una dieta equilibrada y a salvaguardar la biodiversidad agrícola del mundo. En México existen 5.3 millones de unidades productivas que corresponden al campesinado minifundista, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), las cuales se dedican principalmente a la agricultura familiar (maíz y frijol), y éstas aportan un volumen importante de alimentos y pueden incrementarlo si cuentan con precios justos y remunerativos, financiamiento a tasas bajas de interés, insumos a precios accesibles, regulación de importaciones que han dañado la producción nacional, esto de acuerdo al Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (Jornada 2014, 12 de mayo, p. 21).
Se insiste y se fomenta que el cultivo de los transgénicos impactará en el crecimiento económico y el empleo, según los voceros de las transnacionales (Monsanto), y por supuesto el abasto alimentario, y con ello el desarrollo rural. Sin embargo ¿cómo se va a beneficiar el agro mexicano, si estas semillas transgénicas transformarán negativamente a las plantas nativas, maíz y sus parientes cercanos, cambiando la estructura genética de éstas?; las semillas nuevas serán patentizadas y estas empresas multinacionales tendrán el control absoluto de las mismas; ya no habrá semillas criollas, aquellas que el campesinado e indígenas seleccionaban para proseguir con la siembra en forma libre, produciendo una gran variedad de granos para la diversidad de usos en su gastronomía (tortillas, tamales, pozole, gorditas de cocedor, guaraches, sopes, entre otros).
El concepto de desarrollo rural y su aplicación en el campo mexicano, será extinguido por la clase gobernante al aplicarse la reforma energética, con sus tres o cuatro conceptos insertados en la nueva ley:
Preferente.- Se refiere a la primacía de la actividad extractiva, sobre cualquier otra, llámese agricultura, ganadería, pesca, bosques madereros y silvícola. En pocas palabras se eliminan todas estas actividades (¿dónde está el desarrollo rural?
Servidumbre.- Se utilizará el espacio para la instalación de petróleos, hidrocarburos, mineras y eléctricas; que no haya ningún obstáculo para conducir los productos extraídos; por lo que parte, si no todo de su minifundio, será reducido a nada (dónde está el desarrollo rural?)
Ocupación temporal.- La propiedad social de la tierra es eliminada, puesto que ésta se expropiará, se venderá o se rentará, en forma indefinida para darle preferencia a la actividad extractiva, quiera o no quiera el campesino y particulares (¿dónde está el desarrollo rural?)
Utilidad pública.-Es un contrasentido este concepto en sí mismo, puesto que la rentabilidad no será destinada a la nación, sino será exclusivo de las trasnacionales, en forma particular, ¿dónde está la utilidad pública?
Las actividades agropecuarias son las que alimentan a la humanidad, en qué cabeza cabe de esta clase gobernante para eliminarlas, y darle preferencia a las extractivas cuyas ganancias serán para los oligopolios y ahondar más la miseria, ya que con estas medidas los alimentos básicos se elevará su precio y la hambruna se expandirá, y ahora sí con esta situación, el gobierno sin ningún miramiento autorizará la siembra de los transgénicos que dizque serán los salvadores del hambre.
Las empresas al apropiarse de los terrenos con el aval del gobierno, ¿cómo será la expropiación, los contratos de venta o de renta? Si es expropiación el trato será con el gobierno, ¿cuánto recibirá económicamente el campesino o particular al realizarse ésta? Si es renta a diez, veinte o a treinta años el campesino se las verá con la trasnacional ¿habrá equilibrio en la negociación? Además, al finalizar el contrato en qué estado se la entregará, puesto que al utilizarla tendrá el derecho la empresa de arrojar los desechos tóxicos. ¿Para qué le servirá después el predio contaminado? Si es venta, igualmente se las verá con la multinacional, obvio, la negociación será asimétrica ¿se proporcionará un precio justo? La Procuraduría Agraria, si es que interviene en la negociación, por soborno o por instrucciones gubernamentales, apoyará a la empresa multinacional; al campesino y particular lo desprotegerán.
Si antes de la reforma, esta dependencia no asesoraba al ejidatario en las rentas o ventas de tierra a las empresas mineras, mucho menos ahora que tiene el respaldo de la ley. Para eso se reformó el artículo 27 con Salinas de Gortari en 1992, para obtener el Dominio Pleno, concepto jurídico que le da libertad al ejidatario de rentar o vender su parcela, o sea esto ya estaba fraguado por la clase gobernante del PRI, ahora ya nada más es el acabado de la obra, rematar a la clase campesina. Aunque ésta todavía no se la cree, porque los voceros de este partido político, se han encargado de engañarlo y de decirle que los opositores a estas medidas, están contra la nación, están contra el desarrollo nacional. Ante todo esta clase de embustes aberrantes, que el grupo en el poder se abstenga en absoluto, de hablar o de enunciar un mejor desarrollo rural para beneficio del agro mexicano.