ed85 / CIUDADES
El Diccionario de la Lengua Española de la (RAE) define a la ciudad como un “conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas”. En la edad media donde predominaba la ideología religiosa, sólo era ciudad la que dentro de sus murallas tuviera una catedral donde un obispo ostentase su propia cátedra, ya que en el pasado las catedrales eran también centros docentes.
En la antigua Roma se denominaba ciudad (cívitas) a la zona habitada por ciudadanos (cívis), los cuales eran aquellos que poseían derechos ciudadanos, independientemente de que su actividad fuera industrial, agrícola o de servicios. Roma fue la primer ciudad en albergar cerca de un millón de habitantes, posteriormente fue desbancada por Bagdad al superar la marca del millón de habitantes que ostentaba Roma.
En la actualidad emergen como grandes centros urbanos los conglomerados de ciudades a los que se les denominan metrópolis, cuyas características básicas consisten en ser grandes centros poblacionales, con una gran ciudad central (a veces, dos o más) y su zona adyacente de influencia, constituida por otras ciudades y/o localidades menores y relativamente próximas.

Es en la década de 60 del pasado Siglo XX, cuando la comunidad científica identifica con mayor claridad y rigor las interrelaciones físicas e inevitables entre las actividades humanas y la naturaleza”

Generalmente, las metrópolis forman conurbaciones, formando una única área urbana. Las ciudades que forman una metrópolis tienen un alto grado de integración entre sí. Una región formada por diversas metrópolis localizadas próximas entre sí es conocida como megalópolis. Actualmente, las metrópolis más populosas del mundo, que poseen hasta 30 millones de habitantes, son Tokio, Ciudad de México, Seúl, Nueva York y Sao Paulo.
Es en la década de 60 del pasado Siglo XX, cuando la comunidad científica identifica con mayor claridad y rigor las interrelaciones físicas e inevitables entre las actividades humanas y la naturaleza. Se empieza a hacer patente que la biosfera en la que vivimos resulta ser un sistema complejo, dinámico, sinérgico e incierto y que existe una interdependencia mutua entre el ecosistema y el sistema socioeconómico que exige una mutua adaptación de ambos. Por lo cual se comienza a alertar a las administraciones sobre los grandes problemas del planeta: pobreza, pérdida de biodiversidad y deterioro medioambiental.
Así en 1968 se crea el Club de Roma para atender a los retos de esta nueva problemática. En 1972 sale a la luz el primer informe del Club de Roma titulado Los límites del crecimiento (Thelimitstogrowth) que pone en el campo de la discusión la relación no muy amigable entre crecimiento económico y el medio natural. En 1972 se realiza la primera reunión mundial sobre medio ambiente (Conferencia sobre el Medio Humano de Estocolmo), donde se ponen los cimientos para la más importante Cumbre de la Tierra que se celebraría 20 años más tarde en Río de Janeiro (1992). Las conclusiones de esta Conferencia se recopilaron en el Informe Bruntland titulado “Nuestro Futuro Común”. Como resultado de esta Conferencia de Estocolmo se instauró el Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) y la ONU estableció en 1983 la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y el Desarrollo.
El desarrollo de la Agenda 21 se inició el 22 de diciembre de 1989 con la aprobación en la asamblea extraordinaria de las Naciones Unidas en Nueva York de una conferencia sobre el medio ambiente y el desarrollo como fuera recomendada por el Informe Brundtland. La Agenda 21 de la ONU promueve el desarrollo sostenible de las ciudades bajo principios medioambientales. Define las acciones que deben ser realizadas a nivel mundial, nacional y local por entidades de la ONU, los gobiernos de sus estados miembros y por grupos principales particulares en todas las áreas en las que ocurren impactos humanos sobre el medio ambiente.
Sus orientaciones se centran en los ciclos de los recursos naturales en las ciudades, la calidad del medio ambiente urbano y la planificación territorial y urbanística. Sobre la calidad del medio ambiente urbano en concreto, las actuaciones debían encaminarse a mejorar y proteger el entorno natural urbano con una planificación de los usos del suelo adecuada, la creación de parques, zonas verdes y de uso social y la recuperación de espacios de interés.
Esta Agenda 21 plantea que es necesario un cambio que garantice la calidad de vida de las ciudades futuras. Uno de los elementos centrales de la Agenda 21 consiste en la recuperación de los espacios públicos urbanos en especial los parques. Plantean que tradicionalmente los parques han cumplido tres funciones, satisfacer las demandas recreativas y de ocio de los ciudadanos, mejorar la calidad de vida y ayudar a estructurar el entramado urbano.
Estas funciones son de vital importancia para la vida de la población dentro de las ciudades, sin embargo aunque la consideración social de estas zonas verdes es muy positiva, es necesaria una mayor implicación por parte de todos los actores, sean instituciones gubernamentales, ciudadanos y medios de comunicación para conseguir que los parques contribuyan de forma eficaz a la sostenibilidad de las ciudades.
Dentro de este enfoque de cuidado y preservación del medio ambiente surge la idea de eco-ciudad (o ecópolis), que es una ciudad diseñada bajo principios ecológicos. La idea de las eco-ciudades surge como una nueva aproximación del desarrollo sustentable. Las organizaciones ambientalistas consideran que la vida en las ciudades es polutiva y destructiva para el medio ambiente, ya que propicia la acumulación de basura y condiciones insalubres. Por lo cual es necesario repensar la vida en las ciudades, construyendo una relación amigable con el medio ambiente. Una ciudad ecológica puede proveerse a sí misma con mínima dependencia de las zonas rurales que la rodean, y puede crear una menor huella ecológica posible para sus residentes. Esto resulta en una ciudad que establece relaciones sustentables con el medio ambiente, en términos de contaminación, uso de la tierra y reducción de las causas que contribuyen al calentamiento global.