ed90 / CERATI, LA PASIÓN ESCONDIDA

“Palabras profanas de tu boca pura, toda mi dulzura péndula sobre ti”: Gustavo Cerati

El 4 de septiembre Gustavo Adrián Cerati dejó físicamente el mundo al que vistió con sus múltiples acordes y su elegante prosa. Tras dar un último suspiro, el que probablemente sea el más grande músico latinoamericano de los últimos tiempos abandonó la vida como la conocemos para pasar a convertirse en una de las más ricas leyendas argentinas.

Su legado es muy amplio en calidad y cantidad y los conocedores del tema ya le rindieron los homenajes que merece alguien de su tamaño. Pero la música no era la única pasión del líder de Soda Stereo, como buen argentino, Cerati no era ajeno al fútbol y era aficionado de Racing, y aunque no le gustaba hablar mucho del tema, si comentó públicamente su sentir por el juego y por La Academia.
“Soy de Racing. Pero poco fútbol porque tuve mucha decepción durante mucho tiempo”, declaró Cerati en el programa La Cueva en 1993. Luego, en 1995 se desahogó en un recital efectuado en La Plata gritando “Dale Racing”. En 1999, sostuvo una intensa plática con otro grande del rock, Charly García, quien presumía los logros de su River Plate en la liga pampera; “eres fan de River, ahora te podés reír de todos”, respondió con tono de molestia el autor de Puente, Lago en el Cielo, La Ciudad de la Furia y muchas más canciones que perdurarán por siempre.

Cerati, fue lo bastante listo y diplomáticamente correcto como para mantener alejada su afición por el juego de su profesión de músico, no obstante, en la década de los ochenta tuvo la sana costumbre de relajarse antes de los conciertos jugando fútbol junto con Charly Alberti y Zeta Bosio. La simple presencia de un balón bastaba para que el trío derrochara talento en las improvisadas canchas de backstage junto con parte del staff de apoyo.

Una de estas cascaritas trascendió porque, en 1987 Soda Stereo tenía un recital en Puerto Montt, Chile, pero una falla eléctrica retrasó el espectáculo y de alguna forma el balón llegó a los pies del guitarrista y sus compañeros. El juego se puso intenso y duró más de una hora causando el enfado de los asistentes que comenzaron a solicitar de manera enérgica la presencia de los argentinos sobre el escenario. Justo cuando las cosas estaban por salirse de control, Cerati, Alberti y Bosio subieron al escenario para calmar las cosas con su música.

Gustavo Adrián Cerati comparte su pasión desde otra tribuna, desde el estadio más grande de todos, en el lugar donde siempre es hoy.