Cartas a Thesia

Thesia:

Tantas cosas se quedaron en el tintero de mi corazón…
desde verte cada día, hasta una llamada para la reconciliación…

Desde compartir una calle juntos, un antojo, un sillón al atardecer, hasta
verte partir sabiéndote mía…

Incluso aquel viaje a ese lugar mágico, donde bailaríamos y pasaríamos una tarde roja, y regresar dejando los violines de la noche tras nosotros…

Tantas cosas…
Desde continuar adornando mi costado con tu belleza estatuaria,
gritada a los cuatro vientos por mi advenediza pluma,
hasta el dolor que me seguiría causando tu gran filosofía del desapego…

Cómo quisiera tenerte como esposa… Imposible…una quimera, una estrella, sueño, ilusión e ícono virginal… todo esto has sido para mí… es por eso que ya no estás…

Tantas cosas hubiera hecho contigo…desde besarte sin cansancio con
la mirada, hasta cobijarme con la blanca suavidad de tu anhelado cuerpo…

Hoy ya no estás…pero ¿sabes?, he creado un hogar para ti en mi cabeza.
Ahí sí puedo tenerte todo el tiempo, incluso visitar lugares mágicos y románticos, incluso admirar muchas puestas de sol con sólo adelantar el sillón, incluso que te vistas según te lo pida, incluso también disfrutar de ese antojo…y no regresar jamás…verte dormir y verte despertar…

Tantas cosas que se quedaron en el tintero de mi corazón…
mi pluma no se mojará más de su tinta…el destinatario no está más afuera,
sino dentro, en el mundo de mis más entrañables recuerdos…

Amada Thesia…
Qué tan importante es para este iluso hombre el haber vivido en el mundo de tu boca tan sólo unos instantes…
Como quisiera tenerte suspendida en el tiempo para contemplarte y darte un beso eterno, como un afortunado Sísifo o como un Narciso extasiado pero a causa de ti…
Tenerte en mis aposentos, velar tu descanso, ser testigo de tu cuerpo y coprotagonista de tus sagrados estertores…
Hoy que estás lejos, mi mente se estira para ir contigo, sujetada al aroma de tu nuca, escondida en la arquitectura de tu cabello y de manera infantil, arrobada en el hueco de tus ansiosos pechos…