ed92 / BENDITA IGNORANCIA
La bendita ignorancia camina por las calles, grande, altiva, ¡soberbia!, creyéndose más que nadie, sintiéndose ¡la dueña de todo lo que toca y del suelo en donde pisa!.

Ayer la escuché platicar tonterías, decir miles de sandeces, escribir con faltas de ortografía, pintar en las paredes. La ignorancia, aparte de tonta, se cree poderosa, si le hablas de dialéctica se aburre, dice que es mejor, decir palabritas de amor.

Luego la invito a leer un buen libro: ella, se queda dormida, sin escuchar, sin reflexionar, sin meditar. Hablemos de jurisprudencia, de ética, de física, de química o de moral.
¡Ay, me dice sonriendo… otra vez!. ¡Ya vas a empezar!. Si sabes perfectamente, que la educación, no se me da.

A la ignorancia, le gusta el cigarro, la vagancia, el vino, el relajo y el café, dice que la mantienen despierta, ¡despierta¡ por Dios, yo no sé para qué!.

Algunos de mis amigos, conviven muy bien con ella, incluso la consideran “inteligente”, dicen que algunas veces, es mejor ignorar, que saber.

Es cierto, instruirse, estudiar, reflexionar, disciplinarse, meditar o investigar , es MUY CANSADO, Por eso la mayoría de la gente, prefiere decir y hacer tonterías, contar chismes y chismes, antes que analizar, razonar o investigar.

La ignorancia cree que la pituitaria está quién sabe dónde, pero cuando se la toca… no para de reír. No le importa si el hígado está a su derecha o a la izquierda, ella si le duele o no, siempre dice: ¡Salud!.
¡Ah que ingenua es la ignorancia!, que comienza a reír cuando no sabe nada, y que llora, cuando tiene miedo., en lugar de investigar y buscar la verdad.

Bendiga ignorancia, un día tuvo que elegir entre ir al museo, escuchar música clásica o asistir a un carnaval, y ¿qué creen que eligió?.

Ella siempre escoge las fiestas, los brindis, las caminatas al aire libre, dormir en cualquier lugar,
total, nunca sabe nada, y siempre contesta con lágrimas, o con sonrisas y cuando quiere ser culta, simplemente, se queda seria, y ¡ya!. Es entonces cuando parece ¡la puritita verdad!.

Bendita ignorancia que camina por las calles, sintiéndote grande, altiva,
soberbia creyéndote, más que nadie, obligándonos ¡A no ver la realidad!.