ed89 / el consumismo

Desde la antigüedad, los griegos se preocuparon por definir que es el ser, haciendo uso de la episteme, (conocimiento o ciencia) para llegar a la esencia del ser, definido por Platón en su dialéctica, como aquello que en esencia nos hace conscientes de nuestro existir, de nuestro ser en el mundo. Capaces así de llegar al conocimiento de las cosas y sus causas, de distinguir lo que verdaderamente es real de lo que es simple apariencia. Conocer lo que nos hace crecer y vivir en armonía, plenos de nuestro sentir como seres sociales en función de la trascendencia. Pero pareciese que en pleno siglo XXI en la era del conocimiento, el ser humano se ha sumergido nuevamente en la caverna de Platón, donde los hombres que la habitaban no se atrevían a salir, y sólo veían imágenes reflejadas del exterior al interior de su cueva. Pareciese que nuevamente vemos reflejos de una realidad que nos conviene creer, proyectada por los intereses de los medios masivos de comunicación, que favorecen los intereses del sistema capitalista cada vez más voraz, el cual intenta llenar el vacío existencial que en gran medida el mismo sistema ha generado.
Desde la ilustración se luchó por obtener la libertad civil y deshacerse de la tradición, esa tradición que si bien dictaminaba las creencias sociales y la obediencia político-religiosa, por otro lado enmarcaba de manera clara una serie de valores y creencias que guiaban la vida del ciudadano común.

«El consumo del alcohol como válvula de escape de las emociones en la vida de los hombres mexicanos»

Ahora que contamos con la libertad de emprender un proyecto de vida social, hemos perdido la brújula de nuestro sentido, según Nietzsche “matamos a Dios” y estamos experimentado de forma terrible las consecuencias; “la cultura laboral flexible ha arruinado la previsión del futuro, la familia nuclear se transforma en una mera relación mercantil, donde cada socio abandona al otro a la primera dificultad, el amor se hace flotante sin responsabilidad hacia el otro, siendo su mejor expresión el vínculo sin cara que ofrece la web”, los lazos solidarios dependen de los beneficios que generan”. Bauman Zygmunt, 2008
Las instituciones han perdido credibilidad, vivimos insertos en una sociedad volátil al servicio de la oferta y la demanda donde la planificación a largo plazo se vuelve incierta, la dimensión comercial impregna todo. Con ello se genera un vacío existencial relacionado con crisis emocionales, suscitadas por las continuas frustraciones para concretar propósitos individuales.
Gran parte de la población gracias a esta dinámica, han experimentado estados de angustia; momentos de alteración, tensión o ansiedad sin que haya algo manifiesto que los provoque. Las personas sienten que todo les preocupa, y a la vez nada en específico, pierden la motivación y el interés por lo que ocurre.

Ante el desequilibrio, nuestros cerebros intentan encontrar la armonía, haciendo usos de los recursos a nuestro alcance, lamentablemente muchos de ellos están influenciados cada vez más por la frivolidad, la invitación a los excesos, el consumo de alcohol, drogas y esperanzas fútiles, todo ello para construir una momentánea felicidad. Mientras el pensamiento crítico o reflexivo y la búsqueda de alternativas maduras a nuestra existencia son practicadas por pocos.

Preferimos emplear nuestros recursos en diversiones y objetos estereotipados por los medios como proveedores de seguridad, estatus y poder, para calmar nuestra ansiedad. Así que empleamos lo que esté a nuestro alcance para mantener ese estatus de aparente felicidad, nos apremiamos por poseer capital eso importa más. Sin embargo ante las salidas laterales que las drogas y el alcohol nos ofrecen, ya la OMS refiere en su informe que “en Brasil, Chile y México a parte de los estados Unidos, el consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes está en franco aumento. Por otro lado el consejo Nacional contra las Adicciones precisó que los adolescentes entre 12 y 17 años de edad tienen más riesgo de adquirir alguna adicción. El consumo de cocaína se duplicó y las anfetaminas, crack y heroína muestran una tendencia importante de crecimiento.”
El consumo del alcohol como válvula de escape de las emociones en la vida de los hombres mexicanos, y cada vez más de mujeres, interviene en el 60% de los accidentes de tránsito, y en el 57% de las detenciones policiacas, además de los suicidios.

Por otro lado el consumo de drogas ha generado una guerra contra el narco en México en los últimos 8 años van “Ochenta mil personas asesinadas, más muertos que 10 años de guerra en Vietnam (58 mil estadounidenses asesinados)
Además del excesivo aumento de muertes por cáncer, e hipertensión generados por el consumo de alimentos chatarra y por la ansiedad generada por lo anteriormente descrito ha aumentado.
Si agregamos que para el 2008 más del 40 % de los jóvenes entre 18 y 24 años ya iniciaron una responsabilidad marital. El promedio de hijos es de uno en esas parejas y de dos hijos en parejas de 25 a 29 años. Analizando esta situación conectada a los problemas de educación, separaciones de parejas y falta de trabajo juvenil caemos en una paradoja social; en un porcentaje elevado encontramos jóvenes con responsabilidades paternales incompatibles con su juventud, niños abandonados que cuando crezcan correrán riesgos de caer en manos del crimen ante las pocas oportunidades que la sociedad y el país les brinda.

La pérdida de credibilidad hacia instituciones como la familia, la iglesia, la escuela, hacia los símbolos patrios, y a las ofertas de los partidos políticos, tienen que ver con la crisis de valores en que vive nuestra sociedad, con la autopercepción de abandono y evidentemente con la insatisfacción de las necesidades básicas.
Por otro lado los adultos se angustian al tomar determinaciones cuyos efectos no se puedan remplazar, así que adoptan una serie de conductas propias de la adolescencia, por lo que la etapa de la adolescencia suele extenderse. Se nos dificulta madurar, y si a esto aunamos que a los medios y al sistema mismo les hemos permitido alimentar nuestro ego, dándole más peso al tener que al ser, al grado de llevarnos al desconocimiento de nuestra esencia humana, difícilmente seremos capaces de liberar nuestras ataduras.

Duele, en el ser reconocer que lo que hemos visto nuevamente son sombras, apariencias que inflan nuestro ego hasta cegarnos, nos gusta vivir en una sociedad de relaciones liquidas, sin compromisos, donde la fantasía de sentirme acompañado por una imagen virtual del ordenador pesa más. Para Platón vivir en esa caverna simbolizaba vivir en la apariencia, en la fantasía, escapar a la luz “simboliza la transición hacia el mundo real”, de la existencia plena y perfecta en la cual el conocimiento nos haga valorar más nuestra esencia de ser ante un mundo que se sumerge en las profundidades de una oscuridad cada vez más lacerante hacia nosotros mismos, escindiendo el afecto del placer como dos entes separados.

Vivimos en una aldea global donde se nos ha enseñado a portar máscaras inauténticas para sobrevivir en un montaje maquiavélico, donde todos aparentamos lo que nos gustaría ser, sin esforzarnos por conseguirlo, ¿para qué?, con la fallada basta, no importa que nos descubran, el riesgo se corre si en el camino fuimos capaces de ocultar nuestras inseguridades o encontramos poder a través de la pedantería, la mentira y el sentimiento de superioridad que te brinda la máscara, al usarla estamos dispuestos a todo, menos a una cosa, según Jung: “a conceder que valemos menos de lo que pensamos”, y si por algún instante pasará, nos refugiamos en la caverna, como si no tuviéramos fecha de caducidad, sumergidos en un largo instante de evasión.

Total si el número exorbitante de muertos por suicidios, drogas, alcohol, alimentos, más la cada vez más apremiante ansiedad y depresión en que nos vamos hundiendo no provoca conmiseración entre nosotros, ¿que la provocará? O acaso ¿el ser humano le seguirá dando peso a la apariencia?, ¿vivirá sumergido en esa insoportable levedad de ser?, ¿inauténtico, simplón, doliente, distante, utilitarista, narcisista, atado al ego y al qué dirán?, ¿a pesar de que con ello se nos va la Existencia?. Si lo pensamos tantito es incongruente con la esencia de nuestro Ser Humano, pero todo sea en pro del capital económico que sigue su marcha de deshumanización, a pesar de sus contados beneficios.