ed88 / CARTAS A THESIA

Thesia, mi amor:

¿Lo decidiste ya? ¿Sí? Está bien. Lo acepto. ¿Aprendiste de esto?
Me alegro…bueno no… me pone triste…
Yo también aprendí…Gracias…Fuiste un regalo de Dios,
así como yo lo fui para ti…
Espero haberte hecho feliz, como tú me hiciste a mí…
Viene un tren… me voy…creo… que te fui útil…
te has dado cuenta que las cosas son así.
y pues, tú te quedas… yo…a continuar con mi viaje.
Con todo el corazón te digo que te amo…y que
si llegaras a olvidarme,
no te preocupes, quienes se quedan es porque todo su ser
estará entregado a su lugar.
Yo sólo fui viento que vino a quitar el polvo de la duda y
la incertidumbre…
Ya está aquí un tren…voyme… El que lo hayas decidido me
alegra…bueno no…me pone triste…pero así son las cosas…Este tren es como un cometa. Volverá a pasar por aquí en un tiempo…puede ser que vengas emocionada a este andén para verme descender de un vagón como este,
o que se detenga y pasado unos segundos continúe su viaje orbital en esta galaxia de la vida…
Significará que yo, mi amor, me habré bajado en otra estación, o que un vagón
en honor mío, lleve mi nombre…
Adiós…has sido el mejor regalo de Dios, el mejor regalo de cumpleaños,
el mejor regalo hecho mujer…completamente…

Thesia:

¿Que si te recuerdo?
¿Cómo te hago ver que cuando camino me persigues con tu luz quemante..?
Que en los eventos inminentes de mi solitud, la pirotecnia de mi cuerpo me sabe a ti…
Que con cada hora del día se conjuntan los anhelos tercos por probar una y otra vez la salida de tus palabras y de tu risa…
¿Cómo te hago saber que no sé qué es estar contigo…que soy huérfano de esa experiencia..?
¿Cómo hago para sobrevivir sin empaparme al Ábrete Sésamo de tu cuerpo, repleto de vibrantes tesoros..?
Quiero hacerte saber que deseo hundirme en ti y quedarme ahí hasta sentir tanto tu calor, que se confunda con el mío, para culminar todo en chorros de mí y más chorros de ti… que nuestros pies mojen el piso con nuestras huellas en cada escala que hagamos en el aposento…
¿Que si te recuerdo?
Sábelo pues que también cuando lejos estás, mucho te recuerdo, asemejándome a un niño pensativo que se imagina siempre sostenido en tus brazos… oliendo tu regazo y recostado en la almohada de tu pecho…