Este artículo se que podrá tomarse en sus primeras líneas como algo no muy grato ante algunos lectores, pero si usted, señor padre de familia tiene su atención puesta en el, le pido de antemano continúe leyendo hasta el punto final.
Desde tiempos inmemoriales los padres han impulsado a sus hijos a introducirse en actividades artísticas y deportivas. Seamos sinceros, de las múltiples disciplinas a las que un joven tiene acceso por recomendación de sus padres, el teatro es sin duda alguna, una de las que carece de apoyo (No voy a decir que nulo, pues sabemos que hay padres que apoyan el arte por gusto o experiencias vividas en el) y ante la creciente afluencia de grupos de teatro conformados por jóvenes es necesario que usted señor padre de familia sepa que:

No es el mejor crítico: Si, en efecto. Cuando alguno de los hijos se inmiscuye en el ámbito teatral, los padres siempre (O casi siempre) ocuparan una butaca y se sentirán orgullosos de su retoño, pero hay que dejar muy en claro que una felicitación no es, ni por mucho, igual a una crítica constructiva. El apoyo es importante pero debe entender que el único capacitado para decirle si el joven estuvo o no bien en escena es el responsable del montaje. El apoyo es importante, jamás deje de apoyarlo, pero así como nadie le dice cómo educar a su hijo, usted haga lo mismo y deje que el maestro se haga cargo en su área.
No debe representar un obstáculo: Jóvenes trabajadores, jóvenes estudiantes e incluso jóvenes que realizan ambas actividades deberán entender que mientras no reciban una paga por hacer teatro, esta actividad no deberá tener mayor prioridad sobre algo en lo que se edificara su futuro y mientras lo entienda y cumpla con ese propósito, usted no deberá representar un obstáculo para que el joven siga asistiendo a ensayos o ¿Preferiría usted que su hijo estuviera inmerso en e ocio, la calle, las drogas o malas compañías?
Jamás deberá mentirle: La frase “Estas perdiendo tu tiempo” es muy recurrente y es que, los padres que no hayan tenido un encuentro formal con el teatro, jamás lo entenderán. Los padres que no se acerquen a sus hijos y vean por ellos mismos las labores que se realizan dentro de este mundo, jamás podrán comprenderlo. Pero créame cuando le digo que eso que para usted es “Tiempo perdido” su hijo lo está empleando en algo que le será benéfico en su vida, no solo personal, incluso en lo escolar y hasta laboral. ¿No me cree? Lo invito… No, no lo invito, más bien lo exhorto a que se tome unos minutos para hablar con su hijo sobre esta bella actividad, a que asista a un ensayo o a que vea con sus propios ojos todo el empeño, la pasión y el esfuerzo que hay detrás de esa puesta en escena de hora y media o dos horas. Le aseguro que no dará crédito y entenderá que lo que usted aplaude al final, no son solo diálogos aprendidos de memoria ni indicaciones llevadas a cabo. Le brindo la oportunidad de que sea usted el que descubra que hay detrás y que no sea yo quien se lo platique..