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Para los observadores diletantes del proceso cultural en la Comarca Lagunera no pasan desapercibidas las quince esculturas de la inglesa Leonora Carrington que se exhiben en la Plaza Mayor. Emanadas de la mente surrealista de la escultora, 15 obras en bronce de metro y medio de altura donde destacan “Nigromante”, “Diosa Babilonia”, “Máscara de la diosa emplumada”, “Dama con tocada”… Por segunda ocasión, los laguneros, tenemos la oportunidad de conocer parte de la extensa obra visual donde constatamos la influencia que ejerció la alquimia, la magia, la mitología y el ocultismo en el estilo de la artista que abrevó de Joan Miró, Pablo Picasso y Salvador Dalí parte de su arte pictórico en 1937 cuando los conoció en Francia; cuando Leonora conoció al artista Max Ernst en Londres quedó cautivada por él y decidió escapar con su amante a la Ciudad Luz –París- , capital de la cultura universal que atraía a escritores, pintores, escultores y todo tipo de intelectuales en busca de nuevas formas de expresión. Ya había estado en Florencia lugar donde tuvo su primer acercamiento con los grandes de la pintura.

En la primera mitad del siglo XX apareció el grupo original de surrealistas, Leonora Carrington perteneció a este grupo y desde entonces fue fiel al manifiesto que los identifica; cultivó un mundo sugestivo surrealista siendo una joven mujer nacida en el año 1917, hija de un rico empresario textil; su infancia trascurre en una lúgubre mansión que frecuentemente aparece en sus composiciones pictóricas que le debieron el reconocimiento de una de las mejores pintoras del siglo XX. También dedicó un tiempo al diseño de tapices y, por supuesto, a la escultura, cuyas obras han pisado tierra lagunera. A finales del año 2010, La Dirección Municipal de Cultura se hizo cargo del montaje en la Calzada Colón de esculturas en bronce de gran formato de las series “Los Cazadores de imágenes” y “Proyectos de familia”, ahora son 15 las esculturas que integran “Universo Fantástico” en la Plaza Mayor.

En la primera mitad del siglo XX apareció el grupo original de surrealistas, Leonora Carrington perteneció a este grupo y desde entonces fue fiel al manifiesto que los identifica;

Su producción resulta fascinante por la imaginería que maneja, en donde se combinan motivos mitológicos celtas, criaturas de los mitos indígenas prehispánicos, cuentos de hadas, temas de ocultismo y canciones infantiles.
Leonora Carrington estuvo internada en un hospital psiquiátrico recluida por sus familiares a causa de diversas crisis nerviosas que le provocaron algunos lamentables sucesos. Ernst era alemán y cuando inició la Segunda Guerra Mundial fue detenido temporalmente por ser oriundo de la peligrosa Alemania Nazi. Ernst se las ingenió y logró escapar a los Estados Unidos, Leonora se vio muy afectada y al trasladarse a Madrid es que sufrió los ataques nerviosos; para no darle largas al asunto les diré que se escapó del hospital y vía los Estados Unidos se trasladó a México. Es interesante ver como se acerca uno a las influencias que marcarán la trayectoria artística de los creadores del arte y su mundo interno, subjetivo y que logra perdurar objetivado en su obra, como en esas esculturas que admiramos en la Plaza Mayor de Torreón, Coahuila.

Cuando Leonora Carrington llega a la ciudad de México entró en contacto con artistas de la talla de Diego Rivera, Frida Kahlo y Remedios Varo entre otros no menos sobresalientes. El impacto del colorido mexicano y que siempre hemos estado instalados en el surrealismo, aunque muchos no se den cuenta, influyó en la energía vital de la obra de Leonora y se crece con una mayor fantasía emanada de la mitología azteca con sus criaturas y tópicos.

Las esculturas que nos observan en la Plaza Mayor hacen patente la riqueza visionaria de esta extraordinaria artista. Los niños y los jóvenes no la conocían, algunos adultos habrán visto sus pinturas en esas revistas que suelen tener los doctores en sus salas de espera de los consultorios; quizá la curiosidad recomienda buscarla en el Internet para apreciar su obra surrealista, el mundo fantástico de Leonora, su fantasía del surrealismo.

No faltan los comentarios del público que recomiendan a nuestros escultores llenar las plazas, los bosques, la Alameda… con esculturas que inspiran paz y creatividad artística en vez de los bustos y figuras revolucionarias que obligan a mantener presentes los hechos de guerra, de armas, de sangre, que tanto nos agobian.

La Secretaría de Cultura del Estado de Coahuila, el mismo Gobernador licenciado Rubén Moreira Valdez, tan afecto a organizar homenajes a ciudadanos distinguidos, deberían intensificar programas de apoyo a los escultores de nuestro Estado para que creen miles de esculturas, con temas a la paz, a la vida, al futuro, a la ciencia y renuncien de una vez por todas a los temas nacionalistas trillados, demagógicos, que sólo miran al pasado. Nos interesa más saber hacia dónde vamos, hacia donde miran las futuras generaciones no la choches que lame las heridas de un pasado turbulento y fatídico colgado con las uñas de una batalla del 5 de mayo para justificar tantas derrotas en el sendero de la civilización donde vamos en la cola del cometa.

Las esculturas de bronce de Leonora Carrington estarán hasta el mes de julio en la Plaza Mayor, vayan con su familia, aprovechen el tiempo libre para convivir culturalmente con sus hijos, vuelen con la imaginación del surrealismo, visiten una biblioteca y soliciten los libros de pintura que contengan parte de la obra de Leonora Carrington para admirarla en toda su extensión.