En varias colaboraciones que he realizado para esta revista y para un reconocido diario de la localidad, he revisado el punto de la importancia y trascendencia de la participación organizada de la ciudadanía en la solución de los problemas ambientales que por desgracia, continúan desgarrando las entrañas de la Comarca Lagunera.
Algunas Organizaciones Civiles en conjunto con Instituciones de Educación han adoptado una actitud crítica y contestataria frente a los ecocidios (destrucción de ecosistemas, extinción de especies, entre otros) que se perfilan a todo lo largo y ancho de nuestras zonas áridas y semiáridas, incluida nuestra Comarca. En varias ocasiones me he preguntado qué es lo que define y motiva a la participación a estos grupos no gubernamentales y académicos, que son heterogéneos, plurales, y con un nivel de cultura muy por encima del promedio. Aunque suene romántico, mi primera respuesta es el amor que estas personas sienten por su región, por sus elementos, por sus lomeríos llenos de magueyes, lechuguillas y nopales, por sus sierras y cañones en donde se oculta una gran cantidad de aves de diversos tamaños y colores, y que requieren de un ojo educado para distinguirlos, el correcaminos que nos sorprende en la carretera que ha dividido su hábitat, por sus ríos que escurren la cuenca para dar prosperidad a una región que paradójicamente cree que “venció al desierto” y que no entiende la gran posibilidad que tiene al adoptar un modelo distinto de aprovechamiento de sus recursos, que permita la conservación de los mismos, el desarrollo y la equidad social.

“Qué es lo que define y motiva a la participación a estos grupos no gubernamentales y académicos, que son heterogéneos, plurales, y con un nivel de cultura muy por encima del promedio”

Pero por otro lado, surge una nueva interrogante: porqué es tan baja la participación ciudadana, cómo se puede llegar a ser un ciudadano participativo. Denise Dresser en su libro El País de Uno, cita un párrafo de la novela de Tolkien, El Señor de los Anillos (más conocida en el cine por la trilogía del mismo nombre) del famoso hobbit Frodo, dice Denise lo siguiente: “el hobbit Frodo es un héroe renuente; Frodo no quiere asumir la tarea que le ha sido encomendada; Frodo preferiría quedarse en el Shire y vivir en paz allí. En México muchos Frodos piensan así, actúan así, quieren desentenderse así. Prefieren criticar a quienes gobiernan en vez de involucrarse para hacerlo mejor; eligen la pasividad complaciente en lugar de la participación comprometida. Pero Frodo no tiene otra opción y el ciudadano mexicano tampoco. Frodo tiene la tarea de salvar a su mundo y el ciudadano mexicano tiene la tarea de salvar a su país. Un hobbit insignificante destruye el anillo y un ciudadano puede hacerlo también. Como dice el mago Gandalf: “Todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con el tiempo que nos ha sido dado.” Para México es tiempo de preguntar: ¿Y Frodo?
De ese tamaño es la importancia de la participación ciudadana, es decir de cada uno de nosotros en grupos organizados que no tienen que ser grandes.