El pasado dos de febrero, Día mundial de los humedales, un grupo de laguneros de diferentes organizaciones e instituciones, nos unimos a la celebración mundial con actividades muy sencillas que buscaban sensibilizar a la población para conservar y proteger de una manera efectiva, los humedales que conocemos y de los cuales nos sentimos orgullosos de tenerlos y sobre todo, de gozar de los beneficios ambientales que nos proveen. Desde temprano, se estableció un modulo en la Plaza de Armas, se llevó a cabo una rueda de prensa y durante todo el día se estuvo entregando información y charlando con la gente que transitaba por el lugar.

Nuestro punto es muy sencillo, nuestros humedales no están exentos de las múltiples presiones y acciones que los degradan, y que en las condiciones actuales y terribles de cambio climático, la posibilidad de ocasionar modificaciones serias en estos ecosistemas, es elevada. A nivel nacional, la degradación y desaparición de humedales es más rápida que la experimentada por otros ecosistemas (Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, 2005). Nuestros dos humedales Ramsar Cuatrocienegas y el Cañón de Fernández se encuentran en esta situación. Aunque la situación de Cuatrocienegas es ya crítica. El aprovechamiento del agua superficial y de los acuíferos subterráneos de los valles que constituyen la región de Cuatrocienegas, representa más que una amenaza, es ya una realidad. Los impactos negativos han reducido ya el nivel de algunas pozas, como la laguna del Churince, poniendo en riesgo de extinción a una gran cantidad de especies únicas e irrepetibles, por lo pronto la tortuga de bisagra ha reducido el tamaño de su población incrementando el riesgo que ya tenía de extinguirse.

La sobreexplotación del agua superficial y subterránea debida al riego de cultivos de elevados consumos de agua como la alfalfa, ha ocasionado daños sobre el sistema de pozas y manantiales que alojan más de setenta especies endémicas de insectos, vertebrados y plantas vasculares y una abundancia de estromatolitos vivos y otras comunidades microbianas que conforman un oasis desértico con una biodiversidad inusual. La Dra. Valeria Souza explica que los afloramientos de agua en los cientos de pozas de este valle provienen de depósitos subterráneos de gran antigüedad como lo atestigua el hecho de que esa agua no contiene fósforo lo que a su vez explica la singularidad de la biota bacteriana que alojan. Algunos geólogos deducen que esta agua pueda tener su origen en un mar del Mesozoico atrapado por los complejos movimientos tectónicos evidentes en la geología de la región.

Ante esta situación, la participación ciudadana es sin duda el principal actor que puede de manera organizada y decidida, revertir el proceso de degradación que está ocurriendo en Cuatrocienegas. Los otros actores, los usuarios del agua, tendrán que moderar su ambición y en lo posible informarse acerca de los que están destruyendo. Las dependencias públicas de cualquier nivel de gobierno, pero en especial las federales, como la Comisión Nacional del Agua esperamos sean lo que tanto han dicho: Aliados de la razón y del interés de una sociedad que espera una actitud civilizada que se exprese a través de la construcción de un proyecto sustentable, que incluya las vedas en los valles de Cuatrocienegas y de Cuatrocienegas-Ocampo.