Investigación y Posgrado Coordinación Unidad Torreón UA de C

Nuestras ciudades que integran la caótica zona metropolitana y el resto de los municipios de la Comarca Lagunera, se encuentran ubicados en una eco región conocida como el Desierto Chihuahuense.

Este desierto se encuentra sobre una gran planicie llamada altiplano septentrional y más allá de la planicie hacia el oriente se encuentra la Sierra Madre Oriental y al occidente la Sierra Madre Occidental.

En torno y dentro de la Comarca Lagunera predomina la vegetación natural de desierto como el matorral desértico y en la medida que nos alejamos hacia el occidente aparece una zona de transición de pastizales desérticos hasta llegar al pie de monte de la Sierra Madre Occidental en donde inicia la aparición de árboles como el táscate y el encino A partir de aquí la topografía deja de ser una planicie para convertirse en una cordillera montañosa, donde diversas especies de encino se combinan con otras de pino hasta llegar a las partes altas donde el pino domina. En la Sierra Madre Oriental el cambio es menos gradual desapareciendo casi por completo la zona de transición, aunque aparecen otros ecosistemas como el matorral tamaulipeco y los bosques bajos caducifolios de mezquite y huizache.

Todos los ecosistemas anteriormente mencionados generan diversos servicios ambientales que son fundamentales para la sobrevivencia de todas las especies que habitan ahí incluyendo a los de nuestra especie. Uno de estos beneficios ambientales que hasta ahora ha amortiguado de manera limitada el calentamiento global es la capacidad que tienen para capturar el dióxido de carbono, que constituye el principal gas de efecto de invernadero.

Cuando mencionamos que los ecosistemas naturales están limitados en la captura de carbono, se debe a que están siendo utilizados por encima de su capacidad productiva. Es lo que conocemos como capacidad de carga de los ecosistemas. Los matorrales y los pastizales son sobreexplotados por el pastoreo de ganado siendo esta la principal causa del deterioro de estos ecosistemas. Sin embargo, es importante resaltar el efecto sinérgico negativo que tienen las sequías con la acción del pastoreo, ocasionando que los impactos sean más graves y tiendan a la desertificación. En el caso de los bosques, la tala inmoderada, el cambio de uso del suelo, los asentamientos humanos y la apertura de caminos y carreteras han ocasionado grandes pérdidas en la cubierta vegetal forestal, esto es, han desaparecido grandes superficies que estaban cubiertas por árboles de pino o de pino y encino. Los datos oficiales y/o académicos han llegado a un consenso de pérdida del inventario forestal de 350 mil a 650 mil hectáreas por año, de los cuales aproximadamente el 75% corresponde a selvas y el 25% a bosques. De continuar así, México se quedaría sin bosques y selvas en aproximadamente 100 años.

La situación anterior explica porqué el problema del calentamiento global se ha convertido en el megaproblema número uno del planeta. Si desaparece el principal componente de la naturaleza que captura el dióxido de carbono producido por todas las actividades económicas del hombre, ya que estas se basan en el uso excesivo y abusivo de combustibles fósiles, entonces, tendremos una gran acumulación de carbono en la atmosfera, el calentamiento global se incrementará y los cambios climáticos serán mucho más drásticos de lo que se prevé.

La conservación y el uso sustentable de los ecosistemas naturales es la solución al mencionado problema, el punto es ¿seremos capaces, como sociedad, de aplicar los nuevos paradigmas económicos que consideran al medio ambiente como una variable primaria? Este es el reto.