Alguna vez pensaron que Hipócrates era el padre de la hipocresía… Bueno, pues para todos aquellos interesados, he aquí la verdad pues esta… Os hará libres.
Contrario a lo que se podría pensar, el pobre Hipócrates no tiene nada que ver con la hipocresía, a pesar que muchos médicos sean hipócritas y no respeten su juramento.
Hipocresía se dice al acto de fingir sentimientos, ideas, cualidades, etc, cosas que uno no tiene. El término proviene del latín hypocrisis y del griego hypokrisis, que significan acción de desempeñar un papel. Y viene del teatro, de la mano de las actrices trágicas. Las primeras habrían sido las plañideras, que se encargaban de llorar en los entierros, interpretando un dolor que no les pertenecía.
Suetonio, en sus obras caracterizaba al hypocrités como el que imita a otro personaje en la comedia, un comediante, pero también un histrión y hasta un tonto.
En los escritores cristianos de la Edad Media, ya se puede ver el sentido de la falsedad de la interpretación teatral del hipócrita, que se convierte en alguien que finge sentimientos opuestos a los que realmente experimenta para engañar a alguien.
Dentro del ámbito teatral, podemos entonces decir que todo actor es un buen hipócrita por lo cual, semejante término, lejos de causarles molestia debería, por el contrario, alagarlos ya que si un actor es considerado un buen hipócrita, quiere decir que es bueno en lo que hace.

Fomentemos la hipocresía pues, pero solo por el bien del arte y la cultura humana.