No señor alcalde, no fue así la cosa como dice aquí el Comandante Chaires y es que además nosotros no sabemos hacer otra cosa y no es por falta de ganas o como dicen por´ay; de entusiasmo, sino que la verdá es que pos no sabemos más que agarrar lo que está a la mano y medio descuidado, o dejado por ahí, pos una vez nos cuaja y pos otra nos falla como ora, ¿ verdá tu?. dándole un leve golpe con el codo a su compañero malandro que sin levantar la cabeza dijo –no pos sí.

-¡Pero chingaos!, querer enseñarle el padre nuestro al Santo padre, pos no, es ahí donde se equivocaron, pero esa equivocación a ustedes y a mí me va a servir de mucho ya verán, miren en mi administración necesito gente como ustedes, sin remordimiento, sin pena, que les valga madre el qué dirán ¡ Pero ! sin embarrarme de mierda a mí, ya que siempre yo el presidente municipal Filogonio de la Barca Campos, sabré velar por mis ayudantes, como decía mi general Villa ; ¡por mis muchachitos!. En la corrupción mis amigos; también hay respeto, cuadrarse ante el que manda, lealtad al jefe ¡ he ! entienden, ya ven entre las fieras y hienas también hay orden, y pos como dice el señor gobernador, hay que ser diestro o zurdo en las mañas y en eso de engañar, no ser virtuoso, sólo aparentarlo, es decir, doble juego, pero bueno ustedes qué chingaos van a entender de la gran filosofía de mi gober, o de mi técnica o táctica, esta se aprende en los manejos de la política, en los tejes que te dan años de andar liderando por ahí a pelaos y viejas, pero bueno de ustedes sólo quiero silencio de camposanto y respeto al que les habla. El presidente municipal se acomodaba el sombrero de fieltro, mientras daba vueltas al viejo escritorio de madera de su oficina y seguía hablando.

-Miren la cosa es así, entre los presidentes municipales hacemos nuestras tranzas y pos por ahí nos cobijamos con dos o tres pendejos que se prestan, que nadan de muertito ¿entienden he ?—No pos si lo que usted quiere es que nos hagamos mensos de vez en cuando ¿ verdá..?—
-Asina es, como ora ustedes train lo que agarran y pos Chaires me lo hace llegar, digo si vale la pena, y pos ustedes no se van a ver mal correspondidos y por ahí tenemos a un tinterillo que cuando alguien venga a quejarse, pos él va enredar más la pita y a si le vamos dando larga sin llegar a la punta, hasta que se acaban los tres años de mi buena gestión y pos a bañarnos ora que hay agua ! qué no pues ¡. —No pos si jefe, ya con su bendición y su permiso, hasta nos van a respetar muchos compas de la profesión…….este, incluyendo los polis ¿verdá tu..?.
Continuará