(CUENTO TRES)

Ya te dije güey, los pinches Oxxos están muy vigilados, igual que las farmacias y hasta tienen cámaras dentro y fuera y nos pueden agarrar también con el carro que nos acabamos de joder. Los tres jovenzuelos necesitaban dinero y la manera más fácil era robar, hurtar a como diera lugar—saben qué, vamos a pegarle a la gasolinera del puente, yo y el zurdo nos bajamos y tú te quedas en el carro echándole gas.

-Tas jodido Lipe a esta gasolinera le han pegado muchas veces y ya está muy vigilada, hay que pensar en algo. ¿Cuánto traes?, como unos setenta baros, ¿Pa’ qué?, –Pos pa’ comprar unas latas de aluminio güey pa’ despejarnos, ¿oh qué, todavía traemos caguamas?. –No — ¿Tonces?. Bájate y miras como está la cosa ahí y a ver si te quieren vender cerveza estos pinches güeyes, porque está fuera de horario.

Ya armados con su lata de aluminio cada uno y, fumando dentro del Nissan recién robado se dieron tiempo para pensar. –Y si le pegamos a un motelito, esos de pago por brinco. ¿Cómo la ven ?—dijo Abel alias, “el caracol” quien se hacía pasar como jefe de esa pequeña gavilla. Viernes por la noche, gente de farra, bailes y encuentros de bares, antros y congales, citas y “acuerdos sexo comerciales” en los moteles. -Tu zurdo con la pistola, lipe se queda en la puerta con el motor jalando, voy a repetir, yo y el Zurdo entramos a los cuartos , no vayas a tronar la veintidós güey, no se te vaya a ir un tiro porque entonces si nos carga la jodida, sólo asustar.¡ Listos ¡.
El encargado del Motel “Matador” fue fácil de manejar y con el racimo de llaves en la mano abrió y entro al primer cuarto, la puerta cedió, raudo encendió la luz — ¡Mamá! El silencio del motel fue violado por el alarido que pegó El caracol…—Apaga la luz cabrón y espérame afuera ahorita te arreglo—le dijo su madre que se tapaba y cobijaba a su acompañante.

Ya en el coche la madre de Abel no paraba de hablar —Pinche banda de pendejos, ahorita van y regresan el carro, ¡pos’ qué crees, que la ropa de marca y tenis que traes, la tele de plasma , las caguamas y carne asada que se avienta el güevón de tu padre son deoquis!, no pendejo, me las gano en esto y ustedes pinches aprendices de rateros, nunca roben pequeñeces, roben millones, para que los respeten, aunque se batalle más enséñesen a robar con respeto, vean la tele y aprendan, esa es la escuela de los mexicanos. ¿ Qué no ven cómo se joden el dinero los pinches políticos y nadie les hace nada?. ¡ Humm ¡. Los tres aprendices de rateros ahora eran menos que simples perros regañados en misa, sumidos dos en el asiento trasero y “El Caracol” más aún –Y a ti mijo, por eso te dicen el caracol, por baboso..Pendejo. fin

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