(La lucha por la supervivencia de un grande)

Una disculpa por el título tan abrupto de este artículo y más por su contenido pero en sí, refleja de una buena forma lo que en este número les quiero compartir”

Estimado lector ¿Conoce usted el teatro Garibay? ¿No? ¿Lo ubicaría si me refiero a él como el teatro Mayrán? ¿Menos verdad? Estas son las respuestas de muchísima gente que se ha olvidado que en la laguna no son 3 sino 4 los teatros que tenemos. Esta el moderno teatro Nazas, el majestuoso y bello teatro Isauro Martínez, el que poco a poco están descuidando, el teatro Alberto M. Alvarado y por ultimo pero no menos importante, el pequeño gigante: El teatro Alfonso Garibay.

Ese pequeño teatro que se encuentra a espaldas de un lujoso hotel, si, ese que esta justamente en contra esquina de la sucursal de SIMAS. Ese teatro que por muchísimo tiempo todos daban por muerto, gracias a la mala administración de Mónica Cueto quien nunca supo darle el valor que el teatro Garibay tiene.

Es impresionante pasearse por su lobby y ver las placas conmemorativas a las 50 o 100 o 150 representaciones de muchísimas obras que su escenario guarda en el recuerdo.
El teatro agonizaba pero aun se mantenía de pie y al fin, como en un cuento de hadas y tras más de doce años, su maldición se termino tras la salida de la bruja malvada que con vil manzana envenenada lo quiso aniquilar, llego el patronato del teatro Isauro Martínez en su calidad de caballero de reluciente armadura a rescatarlo.

Fue así como desde el año pasado hemos visto el despertar de uno de los pequeños gigantes de la laguna, quien no estaba muerto y ahorita tiene mucha parranda en su interior, ya que tras la salida de Cueto, llego un bonachón hombre llamado Ricardo García a espantar los fantasmas que ahuyentaban a los teatristas laguneros y que ahora le ha devuelto la vida al escenario del teatro Garibay.

Este teatro que próximamente entrara en remodelación cuenta con 200 butacas, patio, foro al aire libre y una acústica envidiable. Hay que voltear la mirada de nueva cuenta al teatro Garibay, a su cartelera que está bien nutrida de buenos espectáculos y no hay que dejar pasar desapercibido el trabajo de Ricardo García ante quien me pongo de pie y me quito el sombrero para aplaudirle su enorme labor de revivir a este magistral teatro y abrirle un espacio (Muy necesitado) a los creadores laguneros del arte.