Quisiera compartir algunas reflexiones aisladas sobre un tópico de gran actualidad y que marca nuestras vidas, a partir de la conducta que adoptamos desde la proliferación de las llamadas TIC´s o Tecnologías de la Información y las consecuentes Redes Sociales de nueva generación.

Sin pretensión de imprimir en el tema una visión retrograda ni mucho menos, basta discernir sobre si estas sirven para “Acercar a los distantes y/o Alejar a los cercanos”. Es evidente la enorme contribución que dichas tecnologías han brindado a nuestras vidas en la constante carrera del hombre por eliminar barreras espaciales y poner al individuo en las condiciones mas ventajosas de información en tiempo real, comunicación barata y a conveniencia, desboronando instituciones y procesos.
Hoy la velocidad con que se aplican estos desarrollos, han roto cualquier regla del entendimiento y nos han involucrado en dinámicas de modernización día a día.

En el café, restaurante, bar y en cualquier sitio es mas frecuente ver parejas y grupos sentados en torno a la misma mesa pero abstraídos en mente, ante alguna herramienta (Lap top, Smart phone, I pad o cualquier otro) con la capacidad de interactuar a distancia con la inminente facilidad de convertirnos en ciudadanos del mundo, pero también de desconocidos de nuestra propia tierra, por ese fenómeno de la falta de comunicación con quien tenemos a la mano.

Cada vez mas y mas se replica esta escena digna de una novela de Kafka o de un film de Stanley Kubrick, donde irónicamente en nuestro tiempo libre, de recreación o dedicado a nuestros seres queridos e incluso en el trabajo, practicamos menos esa comunicación formal, para estar en “otras cosas” como noticias, chismes o redes, socializando incluso con desconocidos, que llegan a ser mas cercanos que aquellos con quienes departimos en nuestro diario quehacer.
Hoy no nos extraña, por lo menos ya no tanto, hablar con nuestros jefes, amigos, parejas y demás por decir “frente a frente”, que ha dejado de tener la misma connotación, sin que tengan su mirada desviada hacia abajo, o sea en la pantalla del teléfono celular, que cada vez ofrece mas y mayores elementos innovadores para acercar el mundo a nuestras manos.

Esta marca o estigma de las nuevas generaciones, otorga el enorme privilegio de, cómo mencionaba, acercarse a ser ciudadanos sumamente informados como nunca ninguna otra generación pudo, de discernir, compartir, difundir y recibir mensajes de toda índole, de una manera tan inmediata, completa y certera que obligado es también, pensar en desarrollos sociales, científicos, y de todos los aspectos humanos en beneficio mismo de los pueblos, pues tenemos y tendremos mas formación cultural y académica, con rasgos de uniformidad global, que ha eliminado fronteras y tiempos, hombres y mujeres mas hábiles para interactuar virtualmente, donde no hay barreras e impedimentos para construir procesos cada vez mas elaborados.

Así pues se abre ante nosotros como la dimensión, ya no desconocida, de una sociedad más compleja, pero mas equilibrada en cuanto al manejo de la información, estas ventajas resultan inermes si no nos obligan a elevar nuestras fortalezas y oportunidades. El reto individual de quienes tenemos acceso a las TIC´s hoy en día, es sin duda, culturizarnos, pues habrá también quienes solo obtengan de las mismas enajenación y una forma de esclavización al marketing frívolo.
Hasta donde? es justamente aceptable la inmersión voluntaria al ciberespacio, en aras de abrir escenarios virtuales de entendimiento, solo nuestra actitud mesurada puede guiarnos, ya que no los tutoriales ni ningún profesor lograra, con sus consejos coartar esa libertad que quiere consolidarse en un derecho constitucional (el libre transito por la red).

Estamos a merced de una conciencia amorfa y colectiva que de cierta manera conduce nuestras voluntades hacia el consumo de datos e información. Esto desde hace varios años sido llamada la revolución del conocimiento, el poseedor, es poseedor de poder y es correcto cuando se juzga que es un poder democrático porque depende de la avidez y afán de hacerse de información.