Por todos es conocido el grave problema de hidroarsenicismo que padece la Comarca Lagunera. La concentración de arsénico en el agua en la mayoría de los pozos destinados a suplir las necesidades domésticas se encuentra por encima de la norma recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 10 microgramos por litro de agua. Igualmente sabemos que la causa de este problema de degradación y deterioro del agua es la sobreexplotación que realizan las empresas agropecuarias de la región y que no se resolverá a menos que consideren y entiendan que el agua disponible en nuestra cuenca es limitada e inferior a la demanda de las empresas antes mencionadas.

“Más del 90% del agua utilizada para preparar alimentos sin arsénico se irá literalmente por la coladera”

La solución temporal al grave problema de hidroarsenicismo que se está llevando a cabo por los sistemas operadores encargados de extraer, potabilizar y distribuir el agua es la instalación de filtros a pie de pozo (en Torreón) y filtros domiciliarios (en Gómez y Lerdo). La idea original en el municipio de Torreón consistía en filtrar el agua en aquellos pozos con mayor concentración de arsénico y canalizarla a la red general donde se mezclaría para dar un producto con al menos la Norma de la OMS. Esto parecía una buena idea si no fuera porque existen algunos asegunes que la convierten en una idea ineficiente y por lo mismo ineficaz.

La pérdida de agua por fugas en la red municipal es de alrededor de 40%, si a esto se agrega que el agua limpia sin arsénico se usará en cada una de las casas en todas las actividades domésticas como regar jardines, limpieza y aseo, en el escusado, lavar coches y desde luego en el mantenimiento de las personas. De todos estos usos, el que menos agua demanda es la de bebida y la que se usa para preparar alimentos, lo cual significa que más del 90% del agua sin arsénico se irá literalmente por la coladera.

Ante esta situación, algunas asociaciones civiles de la región que integran el Encuentro Ciudadano Lagunero, proponen la distribución del agua filtrada sin arsénico, a los grupos de personas más vulnerables, esto es, aquellas que no tienen más opción que tomar el agua de la llave. Dicha propuesta consiste a grandes rasgos en lo siguiente:
Aprovechar el 100 por ciento del agua filtrada, sin arsénico, y destinarla al consumo solamente, esto es, como agua de bebida y para preparar alimentos. El restringir de esta manera el uso del agua filtrada de primerísima calidad, es para evitar que la misma sea usada o mejor dicho desperdiciada en todas las actividades domésticas antes mencionadas. Se trata de un verdadero derroche, que ya no podemos permitirlo.
La única manera de aprovechar el agua total filtrada es embotellándola. En este sentido, se plantea una distribución dirigida en los garrafones convencionales, a través de las formas también convencionales como los camiones repartidores y/o las casas expendedoras.
De esta forma, además de evitar el desperdicio, se ampliaría enormemente la cobertura del proyecto, ya que se abarcarían las poblaciones más afectadas tanto urbanas como rurales.
Las primeras estimaciones realizadas por un experto, indican que este proyecto es económicamente factible.
Esta propuesta ha sido adoptada tanto en la ciudad de Gómez Palacio como en Torreón, aplicando además un precio justo al Garrafón.