El primer sorteo de toros, data del 15 de agosto del año de 1896, para ser exacto esto fue dentro de una tarde de lidia en San Sebastián, España.
El sorteo de los toros enmarca una decisión de genera condiciones equitativas, tanto para el matador de jerarquía como para aquel novillero que se inicia en el mundo de la tauromaquia.

[do action=»entresacado»]“El olor a puro, balbuceos
Entre los presentes, gestos, señas,
Miradas nerviosas así como todo tipo de amuletos,
oraciones y uno que otro rezo:
Es la magia que encierra el Sorteo de los Toros previo
A una corrida ó Festival Taurino”[/do]

Confieso, que no me considero un experto en la materia taurina, pero también me declaro como un aficionado a la tauromaquia en la que he encontrado algo mágico y místico. No sé a qué se deba. La primera experiencia que tuve fue hace cuatro años, cuando un muy apreciable amigo me invitó a Ciudad Lerdo y ahí inició mi idilio, el cual aún es un niño en su nacimiento.
Al enterarme del Festival Taurino programado para el 30 de diciembre en el Coliseo Centenario de Torreón del año que acaba de concluir, decidí emprender una aventura y narrar con palabras no muy abstractas –más bien entendibles– un reportaje sobre la metodología en la selección de los astados: es decir, El sorteo de los Toros.

Me valí de recoger impresiones, entrevistas, olores y colores así como de toda la atmósfera que rodea el momento más íntimo de quienes representan al binomio entre el hombre y el animal para que un espectáculo taurino se efectúe. Ese lapso de tiempo crucial, que se vuelve un prólogo antes de que comience la gestación de una historia en una tarde de lidia.
Gracias al personal del Coso de Villa Florida, encabezado por Rafael Cortés y Estefanía Martínez por las facilidades prestadas y por supuesto al matador Arturo Gilio; pude introducirme a las entrañas del Coliseo Centenario como corresponde al linaje de prensa, para presenciar cómo el juez de plaza, su asesor, representantes y autoridades del recinto decidían posiblemente un 60 por ciento de la suerte del afortunado o infortunado matador. Así como de la calidad del espectáculo ese día por la noche.
Caras conocidas en el ambiente taurino, otras no tanto, de la prensa sólo yo; pero todos en el mismo canal, con los mismos nervios, con las ansias de que ya diera inicio una velada artística exenta de los trajes de luces por tratarse de un festival, pero sin duda con el mismo sabor.
El olor a puro, balbuceos
Entre los presentes, gestos, señas,
Miradas nerviosas así como todo tipo de amuletos oraciones y uno que otro rezo:
es la magia que encierra el Sorteo de los Toros previo a una corrida ó Festival Taurino.
Nombres como el matador Manolo Mejía, Alfredo Ríos el “Conde”, Federico Pizarro, Germán Vielma, Antonio García el “Chihuahua” y Oliver Godoy: se iban alineando en el esteno del asesor del Juez de Plaza, quien anotaba conforme se sorteaba a los astados.

QUÉ ES EL SORTEO DE LOS TOROS
Pudimos entrevistar en los corraletas del Coliseo a Mario Salvador Mora prestigiado cronista taurino quien nos describió a detalle el proceso del sorteo de los astados.
“Se reúnen los apoderados o representantes de cada matador de toros, ó en su caso el mismo matador, el juez de plaza así como el su asesor juntan seis cigarrillos, extraen el tabaco y desprenden el papel. En ese papelillo anotan el número de cada novillo ó toro que vaya s ser lidiado, el número lo toman del costillar izquierdo, posteriormente el papel lo comprimen en forma de “bolita” y ya cuando se juntan los seis papelillos toman dos sombreros de los presentes para revolverlos e ir sacando uno a uno a manera de sorteo.
Señala el experto en la materia, que “el torero más antiguo es quien abre plaza, en este caso fue Manolo Mejía, así sucesivamente hasta el más nobel quien es el que finalmente cierra plaza”.
Un dato peculiar en este ritual o como se le quiera denominar el ejercicio de sorteo en forma, es que no hay ventajas ni desventajas para nadie. “todo se hace bajo la transparencia de un sorteo, se sortea cada toro por eso el mote”.
“Históricamente sabemos que la fiesta de los toros, la hemos heredado de los españoles. Se remonta a la época de la Conquista, cuando llegó Cortés a tierras mexicanas el cual arribó con 11 navíos, trajo 11 pares de vacas y toros de sangre española y fue con lo que introduce el ganado bravo a México. Es por eso que en la fiesta brava se hacen presentes todo tipo de tradiciones, desde el puro, el vinillo de jerez, las botas de cuero que utilizan los españoles así como los cigarrillos para los sorteos obligatoriamente tiene que ser algo acorde a las costumbres españolas”.

DATO HISTÓRICO
Al parecer, Luis Mazantini célebre matador de toros español no veía muy bien eso de que los ganaderos marcaran la pauta en cuanto al orden en que debían lidiarse los toros de la corrida.
Esto ocurría más que nada por las presiones que algunos matadores ejercían sobre los criadores y, naturalmente, esto hacia que los animales de calidades más acusadas y de mejor familia fueran a parar, la mayoría de las veces, a manos de los espadas que más simpatías o cierto vasallaje generaban en el ganadero.
No es de extrañar que, si Mazzantini, pensaba en una igualdad de oportunidades para todos, aprovechara una ocasión como la que le brindaba “su plaza” –Don Luis había nacido en Elgoibar—para reivindicar el derecho a sortear los toros y que solo en función del azar se desarrollara la posterior lidia.