Para quienes pasamos ya los 30’s, podemos reconocer un mundo en los jóvenes, la manera en que modificaron su pensamiento, actuar y crecimiento, cambios en ocasiones radicales, en otros la simple transformación debido a la era en la que viven ahora.

Retrocediendo a los años 80’s (aunque sólo como punto de arranque) y contrario a lo que muchos piensan aún ahora, la mayoría de los jóvenes eran dóciles ante la imposición adulta, sin mucho por lo que luchar, que creer, a dónde dirigirse, la televisión era la madre y la prensa el padre, a quienes debían obedecer porque ‘tenían razón’, pocos eran quienes quizá por tener otro tipo de educación, eran vistos como ‘rebeldes’, a quienes se debía acallar plantándoles el mote de ‘raro’, ‘anormal’ o ‘inadaptado’.

“La televisión era la madre y la prensa el padre, a quienes debían obedecer porque ‘tenían razón’, pocos eran quienes quizá por tener otro tipo de educación”…

La juventud disfrutaba de las telenovelas como ‘Muchachitas’, música como ‘Fresas con crema’ y quienes ya saltaban la mayoría de edad, solían votar por quienes dijeran sus padres o por el partido que estuviera en el poder ‘para estar con el ganador’. Palabras como Izquierda, Rock y Cine independiente, no eran parte del vocabulario de los jóvenes ‘normales’.
La palabra Revolución no era opción porque involucraba violencia, dedicación, educación, un mundo diferente del que se era parte, ¿Qué pensaría mi padre, mi maestro, mi sacerdote? Y sin embargo surgieron pequeños movimientos por quienes buscaban la verdad y un mundo mejor.
En la actualidad, movimientos como el #Yosoy132, se convierte en un grito a cielo abierto de los jóvenes de hoy, no hay telenovelas que los duerman, se cuestiona a los medios de comunicación y se buscan alternativas a la imposición, quizá la diferencia entre el ayer y hoy, son los millones de muertos del día a día, los sobresaltos por la violencia que tomó las calles sin previo aviso, las pérdidas de seres queridos a manos de asesinos a sueldo y la necesidad de buscar un mundo mejor, no por rebeldía, sino por instinto de supervivencia. ¿Será que el futuro nos alcanzó?