La mayoría de nuestras actividades requieren de movilidad: la visita a un pariente, una cita de negocios, las compras de mercado, la visita a un museo, ir de vacaciones, la recolección de basura, los servicios de paquetería, el traslado a nuestro trabajo, entre muchas otras. Por otro lado, no podemos soslayar la vertiginosa avanzada de la tecnología en materia de transporte, que ha permitido el desplazamiento de personas y cosas a una mayor velocidad y a mayores distancias. En las ciudades, estos cambios tecnológicos se han sobrepuesto a una infraestructura vial que por lo general no está preparada o peor aún, no fue construida pensando en ellos. Agreguen a esto los problemas de ordenamiento vial y el crecimiento desordenado de las urbes y nos encontraremos en una situación caótica que produce simple y llanamente una disminución en la calidad de vida de quienes vivimos en ellas.

En nuestro país, son muy pocos los intentos de mejorar la movilidad buscando su transición hacia esquemas más sostenibles, quizás la implementación del Metrobús, el programa Muévete en Bici y el Ecobici en la ciudad de México, el Macrobús y la Vía Recreativa en Guadalajara, el Optibús en León Guanajuato, el Paseo Colón en Torreón y desde luego el grupo llamado las ruedas del desierto con sus paseos nocturnos de los miércoles y sabatinos temáticos, correspondan a un inicio de la mencionada transición.

La “movilidad urbana sostenible” es un concepto relativamente reciente que se está implantando poco a poco en las políticas de las administraciones públicas y en los hábitos de los ciudadanos. Incluye un conjunto de procesos y acciones orientados para conseguir como objetivo final un uso racional de los medios de transporte por parte tanto de los particulares como de los profesionales.
Este concepto comprende varios enfoques. De lo que se trata es de reducir el número de vehículos que circulan por las vías. Pero, por otro lado, de esta manera, también se consigue que la contaminación producida por los automóviles disminuya. Además también se reduce el ruido que producen. Esto último no es baladí, ya que en las ciudades estadísticamente son los vehículos los mayores generadores de contaminación acústica. Con todo se lograría un ahorro energético nada despreciable; hay que tener en cuenta que las reservas fósiles de las que se obtienen los combustibles son finitas.
El objetivo fundamental de la movilidad sostenible que complementa a los anteriores, en el que precisamente se circunscriben los paseos dominicales de Torreón y de ruedas del desierto, es el de la creación de espacios seguros para que se desarrollen los desplazamientos no motorizados, esto es, el uso de la bicicleta o caminar.