“Por cortesía y educación” es una frase que hace mucho tiempo escuche de alguien al reclamarme una falta. La disciplina es un elemento importantísimo dentro del arte teatral. Los actores deben someterse a ella, adoptarla hasta convertirse en un romance entre ambos y formar, actor y disciplina, un solo ente.
Pero, no solo los actores deben ser disciplinados, no mí querido lector. También el espectador debe serlo.
Por cortesía y educación al actor y al espectador mismo, se deben seguir ciertas normas de etiqueta. A usted no le gustaría que alguien llegara a interrumpirle la actividad que más le gusta ¿Verdad? ¿Qué sentiría usted si al ver la final de futbol que disputa su equipo favorita, alguien irrumpiera su emoción con un estruendo musical? Esto mismo siente el actor ante las constantes faltas de educación (O de cultura en algunos casos) que el espectador suele cometer.
Es por eso que haciendo alarde del título de esta revista, vamos a educar al espectador, tengo fe en la humanidad y siempre he dicho que nunca es demasiado tarde para empezar a hacer lo correcto.

1.- SEA PUNTUAL.
Estimado espectador, aunque sabemos que el cine en 3D ya se había inventado hace años, y se llama “Teatro” muy diferente a las películas que el séptimo arte nos muestra, las obras de teatro no tienen adelantos de las futuras obras a presentar. Por tal razón, a una obra de teatro usted no puede llegar después de que hayan pasado los 10 minutos de avances pues no existen en este ámbito.
2.- SILENCIO POR FAVOR
La molesta tosecita que llega de repente, el llanto del niño que, aburrido y regañado por la mamá por no dejarle andar correteando por la sala del teatro y hasta los tonos de celular, son enemigos declarados del teatro. No podemos olvidar las envolturas de celofán de algunas golosinas que el espectador tiene, a manera picara, introduce de contrabando a la sala, las cuales parece que misteriosamente, el volumen de sus típicos ruidos, son elevados hasta el máximo volumen y mientras en un ambiente abierto apenas se escuchan, dentro de una sala de teatro pueden ser escucharlo hasta por el último espectador dentro del recinto
3.- EL RESPETO ANTE TODO
Yo nunca me he subido a un escenario, yo no soy actor… si bien apenas más de 3 personas ponen su atención en mí y me vuelvo un manojo de nervios. Por esa razón mi relación más estrecha con el teatro (Siempre lo he dicho) es una butaca. Me imagino el esfuerzo enorme que requiere estar ahí arriba, el ser observado y escuchado por 10, 50, 100 o 1000 personas y eso es digno de reconocimiento. Pero cuando una persona comienza a interrumpir un trabajo escénico por aburrimiento o por falta de educación, definitivamente hace que el trabajo en escena decaiga y que la atención del respetable se pierda redirigiéndose al nuevo foco de atención. Si les contara yo de mis sufrimientos cuando me toca estar sentado delante o detrás de un grupo de jóvenes, si, de esos que son obligados por sus maestros a ir a ver la obra de sus compañeros a cambio de algunos puntos extras para su calificación y tener que ser víctima (Como muchos más espectadores) de sus interrupciones causadas por sus risas, comentarios o cuchicheos.
Puedo darles esas tres recomendaciones que son las más fundamentales para poder disfrutar de una buena obra de teatro.

No siempre es necesario que termine la puesta en escena, en ocasiones basta con la falta de cultura para bajar el telón y que finalice la obra.