Pocas ocasiones un ser humano puede experimentar una emoción de un extremo a otro. Esto tuvo su escenario el pasado domingo 13 de mayo cuando el Santos Laguna recibía en casa a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León en busca del pase a la gran final por el título del Torneo Clausura 2012. Y concluyo con esta entrada de mi artículo, que –Ante esto, no se puede ser indiferente-, porque confieso que mi afición no es al equipo local de mi tierra natal.

El éxtasis de rictus de tristeza por saberse casi eliminados de una competencia en la cual puedes coronarte como el mejor de un torneo en el que fuiste el número uno, fue lo que recogí de cada una de las expresiones de todos los testigos oculares y presenciales en el nuevo estadio Corona del Territorio Santos Modelo en la Concha Coahuila, aquella noche dominical en la que se escribió una gran historia.
Hay situaciones que te privan de poder disfrutar de un espectáculo, como es el hecho de ser parte de un medio de comunicación. Etiqueta que por supuesto disfruto porque te puedes mantener al margen de muchas cosas pero la vez tan cerca que al final, las sensaciones como todo ser humano se hacen presentes.

Lo que acaba de vivir la Comarca Lagunera con la obtención del cuarto campeonato en la historia del Santos Laguna, es sin duda una auténtica válvula de escape ante todas las adversidades que ha tenido que enfrentar, el grito compungido que tenían atorado en el pecho miles de santistas pudo tener una ruta de evacuación ya por demás transitada pero sin éxito al final en sus últimos intentos.

CRÓNICA DE 2 MINUTOS

El guión que estaba por escribirse admito, resultaría inverosímil poder aceptarlo. Por qué, por el tipo de deportistas que estaban en el rectángulo de futbol –hablando de Tigres-, sobre todo por el tipo de sistema que utiliza a mi juicio, uno de los mejores estrategas del Futbol Mexicano, Ricardo “Tuca” Ferreti.
Bastaron solamente dos minutos para que los contrastes de las emociones tanto del derrotado y el vencedor se mezclaran y así dictar un veredicto. De que Santos de Torreón ahora si con suficientes argumentos futbolísticos y con todo un aparato de organización como lo es el Grupo Modelo, buscarían en definitivo el tan anhelado campeonato.

Ver a un futbolista alcanzar la madurez suficiente y afianzarse en el máximo circuito, además de ser el máximo representante de la afición lagunera del sector rural como lo es Oribe Peralta; es digno de encomiarse. En este jugador guerrero pude ver las alegrías de muchos que no pueden experimentarla tan seguido, pude ver el grito de gol, de quienes no pueden acceder a un boleto y ver a su equipo favorito, pude vislumbrar lo que ya había confirmado –de que cuando a santos le va bien, a Torreón también-, pude ver lágrimas de compañeros periodistas que no se abstuvieron de demostrar su alegría, pude observar con detenimiento cómo se transforma un entorno hostil y de incertidumbre, por uno de gritos con porras y banderas. “Y ante esto amigos les aseguro que no se puede ser indiferente”.

Felicidades a Santos Laguna y a toda su afición, felicidades a los que esperaron pacientes este momento, el cual no tardó mucho en retornar.