La representación escénica es como un sueño; es una dimensión que se antepone a nuestros ojos y nos revela un mensaje cifrado o no cifrado. Es un estallido de color y de formas fácilmente reconocibles para los seres humanos, pues el teatro lo hacen sólo los seres humanos. Pero ante todo es una ilusión. Una ilusión que según el sentido estricto de esta palabra debería aparecer espontáneamente; pero en realidad ha sido preparada con un gran esmero y dedicación que cuando resulta bien, parece que ha surgido ante el público con esa cualidad espontánea.
Tal vez no haya manifestación humana que se acerque más a los misteriosos linderos con la imagen y semejanza de Dios y su organigrama divino que el teatro. El teatro es unumbral dimensional que nos mantiene en un contacto virtual con el ser superior. Lo atravesamos pero aún nos es vedado llegar a él. Pero somos persistentes y seguimos emitiendo señales holográficas mediante recursos sublimes que son herencia cósmica como lo son el arte y la metáfora.

«Es un estallido de color y de formas fácilmente reconocibles para los seres humanos»

En cuanto a las demás representaciones de las llamadas artísticas como la pintura, la escultura, la música y la cinematografía, son también formas de dimensionar algo que no es natural, sino que surgió de un concepto y ese concepto vino a dar a luz en este terrible mundo de una realidad y naturaleza en total desorden. Por lo tanto la obra de arte tiene como células genitales a la misma realidad y a la óptica muy personal del propio creador con respecto a su realidad subjetiva y a esa realidad objetiva que le rodea.
Pareciera ser que se hace una discriminación, pero lo que se está resaltando es que el teatro y las demás expresiones escénicas como la danza, la pantomima y el canto, son las manifestaciones cuyo concepto artístico se materializa a través del cuerpo humano,a diferencia de otros componentes e instrumentos que producen una obra de arte.
En estos casos, se insiste, úsense extensiones del cuerpo y de la mente como es el caso de los instrumentos musicales; el bastidor y pinceles para un cuadro o la arcilla, mármol y cincel para dar efigie a una escultura. No podemos evitar hacer un recuento de las grandes obras maestras que se han logrado utilizando un piano, una guitarra o un oboe…son excelsas; instrumentos al servicio de un gran talento que solo puede destacar su virtuosismo a través de un artefacto que es producto de una cualidad que ha revolucionado al mundo entero en sus variados campos: La sofisticación.
La sofisticación es la manera en como algo elemental y rudimentario se transforma en un dechado de eficiencia, modernidad y belleza. El teatro, a pesar de estar rodeado de sofisticamiento, jamás su esencia va a ser trastocada con accesorios o aditamentos que solo sirven para darle espectacularidad al hecho teatral. El teatro es una ilusión y eso solo se logra con lo más importante en la escena, el agente escénico: El actor.
Pero volviendo al hecho escénico como dimensión emuladora a la atmósfera divina, si bien es cierto que el director de escena se asemeja aun ser creador pues hace un bigbang en cada montaje escénico y logra que la invención de ese universo que esta creando produzca luz, espacio, lugar y tiempo a la par que no se mueve una hoja si no es por la voluntad de él, pues direcciona atmósferas, personajes, concibiendouna idea muy personal para contar una historia según su punto muy particular de vista, no se debe olvidar que el actor es su Adán o Eva, su Deucalión o Pirra y que ellos harán que este universo que él creó en varios días,se quede vivo para que surja un holograma escénico que nos hace parecernos más a Dios, pues a la vez el actor crea su propio bigbang y crea su propio micro universo para su personaje;lo anterior se podría comparar con una Matrioska, artesanía rusa que contenía dentro de sí a otra igual pero más pequeña y esta a su vez otra y otra; como lo es en sí el infinito universo con sus distintos dioses, uno dentro de otro y de otro y de otro… hasta llegar al actor.
Pero, ¿De que dios se habla? ¿Del que es permisivo para algunos y para otros no? ¿Del que es enemigo de las imágenes y esculturas? o ¿Del que ve con buenos ojos que un alevoso determinismo haga a países esclavos de otro más poderoso? En absoluto. Estamos hablando del que espera que nos elevemos de la inmundicia espiritual y subamos un escalón más. Y para eso nos configuró con la capacidad de soñar; soñar dormidos y soñar despiertos: El teatro.
Por lo tanto, aquel que se sienta atraído hacia el teatro y se dedique a ello, bien puede atribuírsele un carácter apostólico, pues los actores son el vehículo para ligar a la humanidad con Dios removiendo su consciencia y originando mensajes que promuevan ser a los habitantes de este planeta mejores personas. De ahí se puede explicar el por qué una persona se siente llamada a hacer teatro…pudiera ser un elegido desde su concepción para la creación de sueños.
El arte y la metáfora son el soplo heredado por la divinidad a los seres humanos elegidos para la construcción de sueños, pues mientras el arte es la manera o técnica con que se materializa la metáfora, ésta a su vez ha sidoel universo a crear para contar de diferente manera una historia, un sueño. La metáfora sólo puede ser creada por un poeta. Y Dios sólo puede ser poeta a través de un artista, de un ser humano, pues no lo es de otra manera. La madre naturaleza no llega a ser poética si el ser humano no tuviera la capacidad se percibirla así al observarla. La coseidad es asunto valorativo del hombre.
Aun y con todo lo vertido,cualquier forma de arte no es sino una bella y pueril manifestación para Dios. Incluso y así resulte sofisticada y excelsa para nosotros…Esto nos hace diminutos ante la escala espiritual; pero hay que continuar, pues mientras no perdamos de vista que el teatro conserve su naturaleza ritual, metafórica y poética, evitaremos que se contamine de sofisticación; seguiremos poco a poco escalando, pues usamos nuestro cuerpo para ello, para construir sueños, que aunque están infinitamente distantes al máximo creador, de cualquier manera hay que cumplir con el apostolado teatralcomo a los dioses les gusta, de una manera mística y rudimentaria.
Alguna vez se escuchó decir a un artista que reflexionaba sobre el arte y la relación con Dios:
“A veces me siento más afortunado que Dios, pues mientras él crea un universo con el pensamiento, yo aún puedo crearlo utilizando también mis manos…”