Testimonio de Italia Méndez, 3 de mayo 2012

Nosotras llevamos 6 años luchando contra la impunidad y tratando de evidenciar la responsabilidad del Estado en los ataques en Texcoco y San Salvador Atenco. Es muy fácil diluir las responsabilidades cuando un operativo tuvo tantos efectivos, dicen que más de 3 mil, donde participaba la entonces policía federal preventiva, la policía estatal y la policía municipal. En este sentido, la responsabilidad que han tenido las autoridades ha sido poco evidenciada y no ha sido investigada; por el contrario, hay un reconocimiento por parte del Estado de darles puestos públicos, de ser candidatos a la presidencia, de ir escalando en esta pendiente del poder. Nosotras creemos que es vital recordar sus nombres, estos hechos, y por fortuna y gracias al esfuerzo de cada uno de ustedes hemos podido enfrentarnos al Estado.

Nosotras hemos sido las violadas, las viejas de Atenco alborotadoras que tuvieron su merecido

En 2006 no nos conformamos con el papel que el Estado nos había designado, de quedarnos en nuestras casas, a cuidar a nuestros hijos, cuestión que nos reprocharon mientras nos torturaban. La policía decía que eso nos ocurría por andar de alborotadoras.
Y ahora seguimos en la lucha a pesar que nos designaron el papel de la víctima, del estigma, de la culpa, y nosotras intentamos con un esfuerzo grande, doloroso, revirar este mensaje. Entonces hicimos algo que nos salió natural, reivindicamos nuestros propios nombres, nuestros propios cuerpos y nuestra propia lucha. La portada del libro, que a mi particularmente me gusta mucho, la hizo Norma Jiménez, que justamente hace un retrato de la reivindicación de nosotras mismas.
Nosotras hemos sido las violadas, las viejas de Atenco alborotadoras que tuvieron su merecido. Hubo una serie de descalificaciones a nuestra denuncia, que con un nudo en la garganta no de tristeza sino de rabia, nos enfrentamos a medios de comunicación que se prestaron al juego del Estado hace 6 años y nos criminalizaron, nos estigmatizaron por lo que pasó, sin embargo, no optamos por el silencio ni el dolor como alternativa para afrontar la represión. Y con mucho orgullo lo digo, 6 años después seguimos en la lucha por la libertad, por la justicia, también por la construcción de la verdad entre todas y todos.

Lo que ocurrió en Atenco no es un hecho aislado es parte de la violencia estructural del Estado contra el pueblo y peor aún, aquel que se atreve a luchar para defender su tierra, su trabajo, su agua, no importa cuál sea la lucha de la gente, pareciera que el destino cruel y final es la represión. En este caminar hemos entendido que la represión es un círculo y la impunidad cierra este círculo, cuya finalidad es que la represión y la tortura sirvan para desarticular los movimientos.
¿Qué pasa si al Estado le deja de funcionar la tortura? ¿Qué pasa si la culpa ya no es el sello que me acompaña? ¿Qué pasa si ya no soy la mujer violada, sino la compañera que sigue luchando codo a codo con mis compañeros? Creemos que ahora, nuestro sello ha sido el de lucha, la participación y el fomento de la colectividad.
Tenemos un camino muy largo todavía porque ahora estamos luchando para que el tema de la tortura sexual en Atenco no se quede en el olvido; tampoco olvidamos que nuestro fin último que es la libertad. Seguiremos luchando y participando políticamente; continuaremos reivindicado nuestros cuerpos y nuestros ideales. Esto ha significado estos 6 años, dignidad y lucha; no solas, siempre acompañadas de cada una y uno de ustedes, de la sociedad civil, de las organizaciones políticas y sociales, del Centro Prodh, del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad, de Amnistía Internacional y me arriesgo a seguir nombrando y olvidarme a alguien, esto ha sido un esfuerzo colectivo. Hacemos frente al Estado no sólo nosotras sino también todos ustedes quienes nos acompañan.

Por último, así como se nombran a estos personajes impunes, es de justicia nombrar a mis compañeras que siguen dando la pelea y son parte de esta lucha: Ana María, Yolanda, Suhelen, Cristina, Patricia Torres, Patricia Romero, Claudia, Edith, Norma, Mariana e Italia seguimos en pie de lucha y no descansaremos hasta construir justicia, libertad y verdad.

¡Muchas gracias por estar aquí compañeros!