“Desfavorablemente, el uso y explotación de los recursos naturales de las cuencas hidrológicas y de los ecosistemas relacionados, no responden a un aprovechamiento sustentable”

Los ecosistemas naturales mediante las funciones que realizan, proveen a la sociedad humana de importantes beneficios ecológicos, tanto económicos como socio-culturales. Esta aseveración supone una total interacción entre el bienestar humano y la naturaleza.

Por ejemplo, tradicionalmente la contribución de nuestras zonas áridas y semiáridas al bienestar de los habitantes de la Comarca Lagunera ha sido la producción de alimentos de origen animal, esto desde luego es posible gracias a su capacidad de producción de forrajes (alimentos con un alto contenido de fibra) que son aprovechados con relativa eficiencia por animales domésticos como las vacas, cabras y ovinos, los cuales son capaces de digerirlos y transformarlos en carne, leche, pieles y lana.

Este beneficio que se obtiene de los pastizales, se ubica desde luego dentro de un contexto económico: el del mercado. Otras vías de bienestar dentro de este contexto, aunque en menor grado valorados o en proceso de serlo, son el aprovechamiento de algunas especies vegetales de importancia forestal no maderable para la obtención de fibras, condimentos, ceras, carbón vegetal, bebidas alcohólicas, medicamentos, jardinería, la fauna silvestre y el valor paisajístico de los desiertos, a menudo combinados en actividades ecoturísticas. Sin embargo, estos son sólo algunos de los servicios que se obtienen de los ecosistemas de desierto, existen otros no menos importantes que se asocian directamente al funcionamiento del ecosistema y su biodiversidad, y que no obstante constituyen la base de la vida natural, no ha resultado fácil ponderar su valor en el mencionado contexto económico y de mercado.

Algunos de los servicios ambientales que se ignoran, no obstante los problemas que se generan cuando están ausentes, son aquellos que tienen funciones protectoras de los ecosistemas. Entre estos podemos mencionar a manera de ejemplo, la conservación de la salud de las cuencas hidrológicas, la conservación de los bosques de ribera como los que se encuentran en nuestros Ríos Nazas y Aguanaval, entre otros, estos generan a su vez otros servicios ambientales más reconocidos por nosotros, pero sobre todo más valorados incluso económicamente: la producción de agua de elevada calidad, sin arsénico, regulación de los procesos ecológicos, entre los cuales destacan evitar inundaciones, reducir la pérdida de suelo y de su potencial productivo, regulación del clima local y captura de carbono.

Además, servicios ambientales ligados a la cultura de las poblaciones humanas, entre los que los valores estéticos, los valores espirituales, que se articulan con la educación ambiental y con actividades recreativas.

Desfavorablemente, el uso y explotación de los recursos naturales de las cuencas hidrológicas y de los ecosistemas relacionados, no responden a un aprovechamiento sustentable. En general, se considera que más del 60% de los ecosistemas se encuentran degradados, lo cual ha afectado severamente a los servicios ambientales antes mencionados.