Las definiciones de sequía son variadas, pero por lo general involucran una deficiencia de lluvia y una disminución del crecimiento y desarrollo de las plantas en su ambiente natural o también de cultivos que dependen totalmente de la precipitación. Una sequía moderada por ejemplo estaría definida por una precipitación anual menor al 70% del promedio en la época de crecimiento, esto quiere decir que si llueven aproximadamente 250 mm al año en la Comarca Lagunera, una sequía moderada ocurriría cuando llovieran 175 mm en el año durante el verano, época en la cual crece más la vegetación nativa. No obstante, en ocasiones puede llover aún menos llegando entonces a lo que se conoce como una sequía severa.

[do action=”entresacado”]En el presente año se ocurrió una sequía terrible, comentan que la más severa en los últimos cien años. Las pérdidas económicas han sido muy grandes, sobre todo en aquellos lugares en donde la ganadería depende directamente de lo que crece en los agostaderos, esto es, donde los animales cosechan su propio alimento; y en la agricultura de temporal, la cual depende en su totalidad de la lluvia suficiente y oportuna. [/do]

En estos lugares la situación es ya de emergencia, una gran cantidad de cabezas de ganado ha muerto de inanición y de sed, y en las regiones de agricultura de temporal simple y llanamente no hubo cosechas. Las pérdidas económicas son incalculables y las posibilidades de recuperación parecen casi imposibles.

Por otro lado, los daños se extenderán hasta el 2013, si es que no se presenta en el 2012 una nueva sequía, en tal caso las cosas se agravarían y se extendería aun más.
En el distrito de riego y en las zonas urbanas de la Comarca Lagunera, no se siente el efecto de la sequía de manera inmediata debido principalmente al agua que se almacena de manera artificial en las presas y al agua que de manera natural se aloja en el subsuelo. No obstante, la experiencia de otros años secos nos dicen que el agua de las presas disminuye a tal grado de limitar fuertemente la superficie de cultivo y que la sobreexplotación del acuífero se incrementa. El pronóstico no es nada favorable, por el contrario, localmente se exacerbará el abatimiento de los niveles del agua del subsuelo y lo más grave, se incrementará la concentración de arsénico en el agua.

Ante esta situación, y tomando en cuenta que las sequías seguirán presentándose incluso de manera más intensa por el efecto del cambio climático, nos debemos preparar mediante el diseño de estrategias que nos permitan adaptarnos a un problema que como lo mencioné antes empeorará.