“El problema de los abatimientos de los niveles del agua en los pozos profundos de los Valles de Cuatrociénegas, el Hundido y la Calavera, es que puesto que se trata de la misma agua que las de las pozas, entonces descienden también los niveles del agua de éstas”.

En un reciente concierto de Rock de un carismático grupo mexicano, una joven levantaba cuán largos eran sus brazos, un cartel que contenía la siguiente leyenda: “Salvemos Cuatrociénegas”. El lema surge de una iniciativa de la Dra. Valeria Souza, que invita a toda la comunidad a adherirse a un movimiento ciudadano de defensa y rescate del humedal más importante de las zonas áridas y semiáridas del norte de México, considerado también como patrimonio natural de la humanidad.

La Dra. Valeria Souza, es la líder de un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, que hizo importantes descubrimientos sobre el Valle de Cuatrocienegas, entre lo más destacado se puede mencionar la particular composición microbiana de las aguas salinas de las pozas de Cuatrocienegas. Algunos geólogos comentan que esta agua puede tener su origen en un mar del Mesozoico atrapado por los complejos movimientos tectónicos. Se trata de una flora microscópica singular que ha evolucionado a través de millones de años, en un ambiente con limitantes de nutrientes como el fósforo. Estos descubrimientos nos ayudaron a entender la complejidad de la hidrología de la región de Cuatrocienegas y ha dimensionar su elevada fragilidad o vulnerabilidad a las modificaciones humanas y/o a la variabilidad climática como la ocurrencia de sequías.
El Valle de Cuatrocienegas se puede considerar como una “isla ecológica”, dentro de la cual se formó una gran cantidad de especies que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, se trata de especies de plantas que crecen en suelos salinos y yesos, de peces, anfibios y tortugas en las pozas. Especies únicas, originales y endémicas que viven en espacio geográfico muy estrecho, la superficie del Valle propiamente dicha. El hilo que une a todos los ecosistemas y especies que viven en estos, es el agua. De un modo u otro, el agua de las pozas y de los manantiales que se encuentran dispersos en el Valle, determina la vida de las especies endémicas de Cuatrocienegas. Por eso cuando se trastorna la hidrología del lugar sufre todo el valle.

Tanto en el Valle de Cuatrocienegas como en los Valles vecinos, el Hundido y la Calavera, se realiza una agricultura insustentable. De entrada tenemos que entender que los tres valles como toda la región que los rodea, desde el sur de Estados Unidos hasta pequeñas porciones de Oaxaca, es un desierto, donde llueve muy poco y las temperaturas del verano son muy altas. De manera que no se puede cultivar nada con lo que llueve cada año, no alcanza, se requiere pues perforar pozos y extraer el agua del subsuelo y aplicar métodos de riego. Y esto es lo que se hizo en los valles mencionados. Los problemas de insustentabilidad surgieron cuando la extracción de agua fue mayor a lo que se puede recargar en toda la cuenca, entonces ocurre un desbalance y el nivel del agua subterránea empieza a descender.

El problema de los abatimientos de los niveles del agua en los pozos profundos de los Valles de Cuatrocienegas, el Hundido y la Calavera, es que puesto que se trata de la misma agua que las de las pozas, entonces descienden también los niveles del agua de éstas. Cómo se supo esto, porque los microorganismos encontrados por Valeria Souza en las pozas, son los mismos que los encontrados en los otros valles, por lo menos los del agua del Hundido. De manera que, si se quiere “salvar a Cuatrocienegas”, necesariamente tendrá que detenerse la sobreexplotación de los acuíferos que como ya se dijo están interconectados. Cómo la joven que mientras rocanroleaba, expresaba su descontento y exigía que se salvara Cuatrocienegas, así podemos hacerlo todos. Informémonos y participemos de manera organizada en la defensa de la biodiversidad de Cuatrocienegas.