Un presidente en la Colón
Los niños de la Escuela México salieron muy temprano rumbo a la Calzada Colón. No era una mañana cualquiera. Estaban invitados a saludar de lejecitos al presidente López Mateos, que pasaría por esa Calzada. Formaron una valla y con su banderita en mano esperaron varias horas. Al final solo vieron una larga fila de coches a toda velocidad. De retorno a la escuela la maestra Chela les dijo: bienvenidos a la realidad política mexicana.

El reto del Nazas
Cruzar el Nazas. No sabía nadar, pero ese era su objetivo. El agua lodosa cubría por completo el cauce del río. No le importaba la gran distancia que existía entre una orilla y otra de los márgenes del río. Ya había tenido el tiempo suficiente para pensarlo. El sábado 27 de Marzo fue el gran día. Se fue a la Falcón y abordo con paso firme el Torreón-Gómez-Lerdo.

Lloren niños, lloren
Muy temprano, salía don José al mercado alianza. Seleccionaba con paciencia las mejores manzanas. Después compraba el azúcar y los colorantes que requería para preparar sus famosas manzanitas, Una vez elaboradas, las colocaba en un grueso palo de mezquite con perforaciones, donde colocaba los palitos que sostenían las manzanitas, Era famoso su grito: “Lloren niños, lloren para que les compren sus manzanitas”. Un día decidió cambiar su pregón, ahora gritaría: “Rían niños, rían para que les compren sus manzanitas”. Recorrió la ciudad de punta a punta. No vendió ninguna. De retorno a su hogar, don José ya no pudo observar que el llanto de las manzanitas iban pintando de rojo las calles de Torreón.

El niño y el Canal de la Perla
Una vez más lo sorprendió la noche. Su décimo cumpleaños lo pasó igual que siempre, consiguiendo unos pesos para sobrevivir. Regresó a su morada nocturna. Nuevamente se las ingenió para introducirse sigilosamente al antiguo Canal de la Perla. Durmió plácidamente. Era tal su cansancio que ni siquiera turbo su sueño el concierto de balaceras y granadazos que los malosos en su diversión siniestra, creaban a escasos metros arriba del subsuelo.