COLOQUIOS

1 Mirar la ciudad es distinto si camino sobre ella o conduzco. Pisar la vereda o el asfalto adquiere una conexión directa, una añoranza ancestral. Miro con los ojos del florista, del traga fuegos la bondad y el desprecio del humano; lo segundo asume el poder de mi emoción y me aborrezco. El aire baila sereno en mi cabello al ritmo de mis pasos. El horizonte cobra importancia, sobre sale el cerro, la última casa, el camión que entra al cuadro de mis ojos. El ruido tiene un lugar en cada oído, distingo cada movimiento: el señor de las semillas tiene un acento diferente al tipo de las aguas. el horizonte es una mancha que se mueve. Sentir la ciudad es distinto si camino sobre ella o conduzco de ello dan razón mis pies y los zapatos.

2 Cuando oigo o leo que el crimen pisa la pluma del periódico, hace polvo con un dedo los cuadernos y las grabadoras, cae en derredor mío Un sinfín de emociones que me apresan, espantan mi voz condenan de algún modo ese momento; y mientras ello continua mi pluma busca libertad en mi cuaderno.


3 Mi hijo aprendió a caminar hace poco. Quiere correr sin tener los pasos firmes. va tras un perro, no le teme a su enojo, no sabe si será mordido, él juega. su libertad no es razonable, va hasta donde puede ir y me lleva hasta donde su poder alcanza. Mi hijo grita rompe las hojas de un cuaderno quiebra mis lentes y se divierte; una orden es sólo un grito que él responde con otro. ¡Qué real es la libertad de los infantes! esa esencia que no termina donde empieza el interés de otro

4 He preferido quedarme sin lentes un tiempo, Estar medio ciego, que no me llame la atención los titulares Y observar el semáforo para acelerar en el momento preciso. La gente se atrasa segundos para satisfacer su morbo. Yo entro en la efervescencia de gestos; Hiervo en el tráfico y eso es suficiente. He preferido quedarme sin lentes, no sé cuánto tiempo, para asimilar una realidad a medias: Ver medio ocre los actos del gobierno, Medio gris la transparencia.


5 Quise cambiar de ciudad continuar conmigo sin volver a nada; respirar otra gente conocer otros aires, llevarme todo, escogiendo con cuidado qué guardar en la memoria Y dejar ardiendo en rabia, mi futuro. Quise huir de estas calles, Y arrancarle los brazos al peligro que apretaban, tenaces, mi cuello. “Quédate -un amigo- El silencio es el arma de los que quieren mantenerse vivos” A los que huyeron antes la muerte los llevó a su cama fornicó con ellos hasta no poder. Metí palabras a un baúl, Usé lo necesario con sigilo; y en mi cuarto De tanto callar Me ha cambiado la voz, al parecer.