“Yo vengo de una familia en la que cada miembro dañaba de algún modo a los demás. Luego, arrepentidos, cada uno se dañaba a sí mismo…” dice Carlos Fuentes en su novela “Todas las familias felices”, frase con la cual me identifico como joven miembro de una familia no nuclear, extensa, autoritaria, totalmente patriarcal, con problemas económicos, Muy mexicana.

La familia representa el ideal del núcleo social, el pilar de la sociedad mexicana, representa cohesión, confianza en si mismo, valores morales, amor, solidaridad y toda una serie de conductas y valores que genera el vivir en familia, y con familia nos referimos al estándar general de un grupo unido por lazos de parentesco, afinidades sentimentales y emocionales y se compone generalmente por: Papá, Mamá, Hijos.

Digamos eso es el prototipo ideal, sin embargo en nuestra sociedad el componente de la familia, su origen y dinámica ha cambiado según el contexto económico, político y cultural en el que nos desenvolvemos, entonces ya no podemos hablar de familia sino de familias. De tal manera que la familia ya no sólo tiene al mando al papá que provee, sino el de la madre soltera, o donde la mujer es la que sustenta económicamente, donde los hijos son los que ayudan a la manutención de la misma, donde viven los abuelos y/o otros parientes, o familias que son parejas del mismo sexo, donde el padre vive solo con sus hijos, etc, las variantes son muchas y los cambios según el contexto también, entonces los valores y la manera en que se vive en familia no se puede englobar a un precepto ideal de lo que significa vivir en familia. Puesto que lo único que provocan estos prototipos cerrados son la desinformación, la no tolerancia y la inutilidad de programas sociales dirigidos a la familia, que si bien atiende problemáticas inmediatas lo siguen haciendo bajo el esquema de lo que es y como se comporta la familia desde hace una o dos décadas.

Por otra parte hace tiempo leía un artículo del Felipe Calderón diciendo que las personas que no crecían en una familia con Papa y Mamá eran los más propensos a ser adictos, delincuentes y pues a no ser personas de bien y también los orillaba a no creer en Dios. Artículo que comprueba cómo esa visión cuadrada de lo que debe de ser la familia genera ignorancia y por ende prejuicios. Pues quien se dice ser presidente olvida que la familia no es color de rosa, que no sólo se considera familia a quienes viven con Papá y Mamá, y que se vive de igual manera en una familia del estado de Chihuahua a una del estado de Oaxaca, olvida que los problemas económicos y sociales que achaquen a la sociedad en su momento serán reproducidos y manifestados al interior de la familia; en su economía, en su manera de resolver los problemas, las relaciones de poder micro en la familia son las mismas que se establecen a nivel local, estatal y federal.
Y para rematar con su relación entre religión y familia, ahora resulta que la libertad de creencia es juzgada por el presidente, en términos de ser buena o mala y peor aún por ser miembro de una familia disfuncional” que mas bien yo la llamaría como una familia real, con problemas, con cambios y con valores infundidos de entre la mezcla de comunidad prehispánicas con modos iberoamericanos, con conflicto inherente a una organización humana y sobre todo con diferencias entre cada grupo, núcleo o familias. Es por eso que la idea de la Familia no existe, o no debe de encuadrarse en dos o tres características, puesto que existen diferentes familias, integrantes diversos y relaciones intrafamiliares peculiares.