La apariencia física de la persona se constituye por la actitud, la complexión y el tipo corporal, la constitución, a expresión del rostro, así, como la manera de vestirse.
La capacidad intelectual se revela por el modo de hablar, el tipo de ideas que expresa, y las cosas de que habla, así como su sistema de valores y estado psicológico.

Se puede estudiar la emotividad de una persona a través de sus gustos y lo que le repugna, viendo si es agresivo o dócil, analizando cómo reacciona cuando las cosas se ponen difíciles, si está generalmente tranquilo y seguro de sí mismo; si se enfada con facilidad, si tolera bromas, su tipo de humor…
Cualidades sociales: la forma que un individuo tiene de comportarse con los demás, y la medida en que observa las reglas de etiqueta que rigen en la sociedad.
El sistema de valores es el conjunto de actitudes que una persona tiene frente a la vida, comprendidos sus principios morales y sus creencias.
La gente tiende a aceptar las pautas de conducta aceptadas por la mayoría; sin embargo, cada generación rechaza reglas de conducta que ya no le parecen apropiadas, y añade otras que expresan más exactamente los gustos y necesidades de los nuevos tiempos.
La mayoría de las reglas de cortesía se fundan en el sentido común. Tienen un valor práctico porque ahorran tiempo, crean situaciones agradables o vienen a llenar una necesidad. Poseen un valor cívico porque imponen a los individuos una cierta disciplina, y revelan consideración hacia los demás.

La base de las diferencias de la personalidad estriba en tres partes fundamentales que se influyen mutuamente: la herencia biológica; el ambiente y la edad. Llamadas también: Naturaleza, Educación y Madurez.
No culpe a su herencia biológica de su pereza para mejorar su personalidad.
Lo que ha ido adquiriendo lo puede ir cambiando. Lo único que se requiere es tiempo y voluntad.

“Hice un acuerdo de coexistencia pacifica con el tiempo: ni él me persigue, ni yo huyo de él, un día nos encontraremos” Mario Lago.

LA PERSONALIDAD Y LAS RELACIONES HUMANAS.

Las relaciones humanas consisten en el arte de llevarse bien con los demás. Siempre que se reúnen dos o más personas se establece una interacción. El proceso de las Relaciones Humanas es una fuerza activa que lleva a la creación de relaciones agradables o desagradables.
Una mayor comprensión de la conducta humana, así como una buena dosis de paciencia y tacto, ayudan a establecer una buenas relaciones humanas y tienden a crear una situación de reciprocidad en los demás.

La personalidad es tan importante para conseguir un trabajo como para conservarlo. En un estudio realizado en 76 empresas se encontró que sólo el 10% de los despidos se debía a incompetencia técnica y el 90% fue despedido por lo inadecuado de sus características personales.
Se despide a la gente porque no se muestra dispuesta a trabajar, a asumir responsabilidades, a llevarse bien con los demás; en definitiva, no quieren molestarse.

ANTE UN CLIENTE ¿CÓMO APLICAMOS LA EXPRESIÓN ORAL Y CORPORAL, NUESTRO SENTIR?

LA PRIMERA IMPRESIÓN: sonreímos, somos amables, provocamos empatía, nos sentimos parte de su empresa: Tratamos al cliente como a él le gusta ser tratado, pues sabemos que es más que un cliente; es un socio de negocios: dependemos de él.
Nos involucramos dándole trípticos, tips, publicidad; hacemos gala de nuestros conocimientos y nos deja una gran satisfacción.
Dar asesoría con motivo de venta: partimos de un hecho real, todo lo que se encuentre en la empresa que trabajamos, toda existencia, tiene que salir por la puerta, además sirve a nuestros clientes, nosotros le comunicamos su utilidad.
Demostraciones insitus: cuando se cuenta con personal adecuado, los productos deben apoyarse con demostraciones en el sitio donde se requiera.
Hacer un diagnostico de la empresa: el estado de los productos; faltantes; lo que no se mueve; lo que es de época o estaciones del año. Lo que esta por caducar.
Labor a futuro: llevar un registro de los clientes para recordarles fechas especificas; productos que recibimos…
El plan ético con el cliente: no compre de más, sólo lo que necesite.
Y sobre todo, siempre estamos con entusiasmo: dejamos afuera la mala vibra, el desanimo, los problemas. Evitamos convertirnos en una persona tóxica, de esas que envenenan el “poso”, sabemos que las emociones se contagian, desgraciadamente también las negativas.
Cada día demos lo mejor de nosotros.
El bien hablar y el bien decir, nos pueden conducir a lograr nuestros objetivos. Se un buen “Vendedor Consejero”.