Daniel Valles se encuentra frente a un grupo de estudiantes de la escuela de Periodismo de la Universidad del Pacífico. Éstos le preguntan sobre Ciudad Juárez, conocida como la localidad más peligrosa del mundo para el ejercicio de la prensa, un lugar que aparece en los diarios una y otra vez debido a las 9 mil personas que han sido asesinadas en los últimos 4 años.

Hace un tiempo el profesional se propuso romper, justamente, con la carga que lleva inscrita la pura mención de esta ciudad ubicada al norte de México. Un lugar que desde 1993 viene apareciendo en los medios de prensa de forma negativa. Primero fueron las miles de mujeres asesinadas de manera ritual  y casi impunemente. Ahora son las vendettas y ajustes de cuentas entre narcotraficantes y pandillas.

SMARTPHONES
En un punto de la charla Valles invita a los jóvenes a dar una mirada a sus smartphones. Les dice que en su mayoría han sido ensamblados en esta misma ciudad y que eso nadie lo sabe. Reclama que en el imaginario se perpetúan los crímenes descritos morbosamente en la prensa. Los mismos que Roberto Bolaño graficó con lujo de detalles en “2666”, novela donde Santa Teresa/Ciudad Juárez era el súmmum del horror en la Tierra.
“Tenemos 18 años en la opinión pública en que Ciudad Juárez está en la picota, en que los medios, películas, libros perpetúan esta imagen. Yo no leo éstos por salud, ya que o son exagerados, o no estoy de acuerdo con lo que están diciendo, porque conozco el tema y puedo detectar donde no están bien.

-O sea, una novela como «2666» prefiere no leerla por salud.
-Prefiero no leerla por salud.

-Su cruzada es tratar de cambiar la percepción de su ciudad, por ejemplo hablando de las maquiladoras y la fabricación de teléfonos…
-Ciudad Juárez no ha sabido promover el hecho de que fabricamos unas tecnologías que están en todos los hogares de casi todo el mundo. Los culpables de que esto no se sepa  son los mismos empresarios que no promocionan lo que estamos haciendo. Como son productos que se arman y no se quedan en el país, no se muestra este trabajo al mundo.

-No se le da visibilidad…
-Sin embargo, las empresas maquiladoras están calificadas como las mejores del mundo. La mano de obra mexicana y la creatividad mexicana está valorada. Por ejemplo, General Motors ha generado su único centro de prototipos en el mundo, con ingenieros y trabajadores mexicanos. Pero esto no vende. Con suerte aparece en un noticiero cultural o algún reportaje especializado. Pero todo lo malo se sabe. Fabricamos piezas para la industria espacial, la medicina. Fabricamos todos los arbolitos de navidad que se compran en Canadá y Estados Unidos. Tenemos asistencia, comedores para las mujeres. La maquiladora es el tercer ingreso que tiene México de divisas al país.

-También se habla de condiciones de excepción, jornadas largas…
-Tenemos las jornadas laborales de 8 horas máximo. Y todos cumplen con eso. Y si un patrón no cumple con eso va a ser demandado inmediatamente.

-El periodismo parece alcanzar su máxima expresión en situaciones de riesgo o de trabas a la libre expresión.
-Ahí es cuando aflora la creatividad o la inventiva. Es cuando debes desarrollar nuevas maneras de  hacer el periodismo bajo formas que no son cómodas. Si son cómodas prendes tu máquina, escribes tu artículo y te vas a la casa. Cuando no pasa esto debes generar una información y debes presentarla de manera real, pero no de una manera que deconstruya si no que construya. Tienes que ponerte creativo e investigar. Y eso te obliga a la superación personal. Un periodista que no lee, que no se supera culturalmente, no va a llegar a ningún lado.

-Usted dice que Estados Unidos es el país que consume la mayor cantidad de drogas. Mantiene un doble estándar y hace la guerra afuera. ¿Qué opina de la legalización de la droga?
-Como dijo un entrenador yugoslavo en México “yo respeta”. No creo que la legalización va a terminar con la violencia. Creo que es doble discurso, una panacea. He trabajado con tantas personas que están siendo  presa de las drogas y he aprendido que la legalización no termina con el consumo ni con los problemas derivados del consumo. La violencia que está en la calle te la terminas llevando a la casa o a la oficina. Debe haber lo que dice todo el mundo: prevención, educación.

-Usted habla de cómo se muestra la violencia en los medios de comunicación. ¿Cómo lidiar con la necesidad de mostrar lo que sucede sin generar imágenes negativas?
-Tienes que hablar de las muertes. Nombrarla, pero no ponderar el hecho de dar detalles. Hay que quitarle el morbo. Esto ha generado esta leyenda negra y la gente se volvió morbosa. Quiere ver decapitados. Si solo les muestras una cabeza, se van a otro medio porque quieren ver todo. Los periodistas cuando caen en eso maleducan a la gente.