Dicen que no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla. El 30 de octubre llegó para los laguneros que esperaron pacientes durante 17 agónicos largos años para volver a contemplar en la escena a los Caifanes. La banda liderada por Saúl Hernández, Alfonso André, Diego Herrera, Sabo Rom o y el regreso de Alejandro Marcovich; emprendió una maratónica gira por el interior de la República Mexicana así como en Estados Unidos haciendo escala en Torreón para renovar sus votos con aquellos que fieles, no perdieron la fe de un regreso.

La última vez que pisaron tierras laguneras fue a principios del mes de noviembre de 1994 en la Plaza de Toros, mismo año en que la ruptura era prácticamente inevitable por los conflictos que en aquella época se ventilaban a través de los medios de comunicación. El quinteto roquero sólo se presentó por única vez en la Laguna.

Lo que se vivió la noche del 30 de octubre en el Estadio de la Revolución fue para muchos inolvidable y para otros simplemente es el idilio que aseguran los que saben nunca se rompió. Parecía que sólo habían transcurrido algunos meses de ausencia y la conexión entre el público contemporáneo y los no tan jóvenes fue de inmediata.
La fanaticada moría por ver otra vez a Marcovich y Saúl. Mismos que aprovecharon todo momento para acercarse y compartir los acordes de la noche. Con su semblante frío pero contundente en sus cuerdas.

LA CRÓNICA

El concierto estaba pactado que iniciaría a las 20:00 horas. Ingrediente fiel que nunca falta en este tipo de ceremonias.
Cerca de las 21:30 horas ya el centro del diamante estaba siendo copado por todos los asistentes de las nuevas generaciones así como de los viejos lobos de mar que no iban a dejar pasar esta oportunidad de corear las de antaño. Aquellas que irrumpieron con la represión del gobierno y abrieron brecha entre todos los grupos del momento.
Playeras negras con el estampado de la banda, atmósfera

De pronto se apagaron las luces del escenario. Primero apareció cruzando el mismo con su inseparable bermuda color caqui y camisa negra de botones Sabo Romo en el bajo. Diego Herrera trasfondó con su teclado para enmarcar el arribo del resto. Alfonso se incorporó a su batería para que Alejandro tomara su puesto en su lira distintiva de su talento. Finalmente Saúl toma la batuta al micrófono y guitarra para darle entrada a Viento, melodía con la que abrieron el culto arremolinante que prendió de inmediato a chicos y grandes y en la que de inmediato se notó la aportación de Marcovich.

SIGUE VIGENTE

Le siguieron Para que no digas que no pienso en ti, Miedo, Te estoy mirando, Mira que la vida no es eterna y Aquí no es así. El primer bloque denotaba que apenas era el comienzo de lo que estaba por venir y el diálogo con su fanaticada no se hizo esperar: “El aplauso es para ti raza no para Caifanes” para dar paso a Te estoy mirando.

“Hace muchos años raza, las condiciones eran muy distintas a las de ahora, tocábamos en la calle en los hoyos funky en lugares clandestinos había mucha represión”, Saúl se dirigió a sus seguidores que no había escuchado a Caifanes por su corta edad y aprovechó para recomendarles que “Hay que aprovechar que estamos vivos, aprovechar este momento, este regalo, hagamos algo sorprendente” enmarcando con La vida no es eterna.

La lista continuaba y Sombras en tiempos perdidos, De noche todos los gatos son pardos, Miércoles de Ceniza, Cuéntame tu vida, Antes de que nos olviden, Ayer me dijo un ave, Hasta morir, Estás dormida, El negro cósmico, Aviéntame, Perdí mi ojo de venado, Los Dioses ocultos, Detrás de ti, Mátenme porque me muero y Amanece.

Caifanes se encontró frente a un público que en todo momento exigió a la banda. Fue entonces cuando la aclamación se dirigió hacia Marcovich quien aprovechó para tararear México lindo y querido con el acompañamiento del respetable.
Nos vamos juntos cerró el primer adiós que solamente fue un no me quiero ir para tras el ulero, ulero, ueo…Saúl y los demás subieron al escenario para retirarse con cinco más. Las que no podían faltar en este reencuentro caifanero.

Nubes, La Célula que explota la cual resonó en todo el estadio y más allá e sus entrañas par dar pie a un éxito más, Afuera, No dejes que y La Negra Tomasa.

Pudo haber faltado alguna canción de los cuatro álbumes de Caifanes, pero al menos en los rostros de los asistentes al concierto se notó una satisfacción porque habían podido ser testigos de algo impensable. Otra vez juntos los cinco y disfrutando al máximo la velada.

Así Caifanes en medio de tres pantallas gigantes con una producción a la altura de lo que se estaba presentando, se despidió de Torreón y su gente esperando que se sigan confirmando muchas cosas a favor del Rock Mexicano el cual está con hambre de más grupos como la legendaria banda de los 80´ y 90’ que contribuyan con sus letras y composiciones hacia un cambio social.

En Hora buena Caifanes.