El músico, cantante, poeta y activista social Bob Dylan nació en Minnesota, Estados Unidos un 24 de mayo de 1941. A lo largo de su trayectoria ha obtenido múltiples premios, reconocimientos y condecoraciones. En 1990 el gobierno francés lo condecoró como “Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras”. Para 1999 la prestigiada revista Time lo incluyó en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX. Al siguiente año, en el 2000 ganó el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música, y en 2004 alcanzó el segundo puesto en la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos según la revista Rolling Stone, abajo nada más ni nada menos que de los Beatles. En 2004, la revista musical Rolling Stone situó a la célebre canción de Dylan «Like a Rolling Stone» como la mejor canción de todos los tiempos.

En 2007 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y en 2008 por su «profundo impacto en la música popular y en la cultura americana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético» recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer. De ahí que desde 1996 ha sido un nominado permanente para la candidatura del Premio Nobel de Literatura. Siendo este 2011 donde estuvo cerca, muy cerca de conseguir una de las distinciones más grandes que puede aspirar un artista.

Bob Dylan logró colarse en el primer lugar, junto con el poeta sirio Adonis, en las previsiones para el Premio Nobel de Literatura 2011, según la casa de apuestas inglesa Ladbrokes. Pero finalmente el premio se lo llevo el poeta sueco Tomas Tranströmer, porque de acuerdo al jurado “da un acceso fresco a la realidad a través de sus translúcidas y concentradas imágenes”.
El gran Bob Dylan ha sido durante varias décadas, una de las mayores figuras en la música popular, y se le ha considerado como uno de los compositores y músicos más influyentes y prolíficos del siglo XX. Aparte de “Like a Rolling Stone”, algunas de sus primeras canciones como “Blowin´in the wind” y “The times they Are a- Changin” se convirtieron en himnos antibélicos y de los movimientos civiles de la época.

Antonio Valle nos introduce en el camaleónico mundo de Dylan señalándonos: “…Bob Dylan seguía haciendo música con los restos del botín sagrado que brillaba en la dársena de enfrente. Experimentando con algunos géneros de la música estadunidense, folk, country, blues, rock, jazz, producía poderosas imágenes que, como él mismo lo ha confesado, además de que esas “fanopeas” aparecían en su mente, provenían de la poesía que había leído de los malditos: Baudelaire, Verlaine; de los beatniks: Kerouac, Burroughs, Ginsberg; de los románticos: Byron, Shelley, Keats; de viejos y modernos maestros clásicos: Shakespeare, Poe, Faulkner. Todo esto provocó que algunos “intelectuales insensatos”, año tras año opinaran que merecía ser candidato al Premio Nobel de Literatura. Por supuesto, Dylan no necesita eso y tampoco sería aceptable para la inmensa República de las Letras. Sin embargo no está por demás preguntarse: “¿Cuántas veces puede un hombre girar su cabeza y fingir que no te ha visto?” (“Blowin in the Wind.”)” (Antonio Valle, Un lento tren se acerca, La Jornada Semanal, domingo 22 de mayo de 2011 Núm 846)

A su vez el escritor y periodista Herman Bellinhausen nos define a la perfección el carácter extremadamente irreverente, lúdico y desmesurado del gran Dylan: “Su desenfado, su falta de límites, su resonancia profética y la narración irónica y astuta de sus días (los nuestros) lo convierten en maestro mayor de ya tres generaciones. Más aún porque fue tocado por la gracia de la atención mediática, mientras influía él mismo en las nuevas formas de comunicación. Ha usado con descaro estas herramientas para difundir poesía y actitud poética. Si sólo por sus enseñanzas fuera, Dylan merece un Nobel más que muchos de los que se lo andan sacando año con año. Por lo demás, parafraseando al clásico, qué bueno es Dylan cuando es bueno. Y si no, por lo menos toca y es tocado por el blues, que ya es bastante”. (Hermann Bellinghausen, Dylan, Morrison, Smith, La Jornada, 10/10/11)
Algunos fragmentos de las letras de Bob Dylan para documentar nuestro optimismo como diría el gran Monsi:

Los tiempos están cambiando

“Venid padres y madres
alrededor de la tierra
y no critiquéis
lo que no podéis entender,
vuestros hijos e hijas
están fuera de vuestro control
vuestro viejo camino
está carcomido,
por favor, dejad paso al nuevo
si no podéis echar una mano
porque los tiempos están cambiando”.

Sólo un peón en su juego

“Desde las miserables barracas
mira por las rendijas los caminos
y el ruido de los cascos resuena
en su cerebro
y se le enseña a andar en pandillas
y a disparar por la espalda
con el puño apretado,
a colgar y a linchar
y a esconderse bajo el capuchón,
a matar sin remordimiento
como un perro encadenado
carece de nombre”
pero a él no hay que culparle
es sólo un peón en su juego.

Los blues de la lápida

Mamá está en la fábrica,
no tiene zapatos,
papá está en el callejón,
en busca de comida,
yo vago por las calles
con los blues de la lápida.
Para salvar a sus soldados,
el rey de los filisteos
pone quijadas en sus lápidas
y alisa sus tumbas,
pone flautistas de colores en prisión
y engorda los esclavos
para luego enviarlos a la jungla.

La calle de la desolación

Orgulloso de ser el Neptuno de Nerón,
el Titanic zarpa al amanecer
todo el mundo está gritando,
“¿De qué lado estás tú?”
Y Ezra Pound y T. S. Elliot
luchan en el puesto de mando,
mientras cantantes de Calipso se ríen de ellos
y pescadores sostienen flores
entre las ventanas del mar,
donde abundan amorosas sirenas
y nadie tiene que pensar demasiado
sobre la Vía de la Desolación.

El gato en el pozo

El gato está en el pozo,
el sirviente está en la puerta
Las bebidas están preparadas
y los perros se van a la guerra.
El gato está en el pozo,
las hojas están empezando a caer
El gato está en el pozo,
las hojas están empezando a caer.
Buenas noches mi amor,
que el Señor tenga piedad de todos nosotros.

Increíble

Había una vez un hombre sin ojos,
Al que todas las mujeres del mundo mentían,
Se detuvo bajo el cielo plateado
Y su corazón comenzó a sangrar.
Todos los cerebros se civilizan
Todos los caracteres se analizan,
Todo se critica cuando necesitas ayuda.
Es increíble, es completamente libre,
Tan intercambiable, tan agradable de ver.
Date la vuelta y lávate las manos,
Siempre hay alguien que lo entiende.
Ya no me importa lo que tengas que decirme.
Es increíble que pudiera suceder así.

Soplando en el viento

¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre
antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares tiene que surcar
la paloma blanca
antes de poder descansar en la arena?
Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar
las balas de cañón
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío,
está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.