Uno de los grupos de teatro alternativos en la región, cuyas obras han abordado universos en los que el olvido, la soledad, el homicidio, la pederastia y el incesto, entre otros, han sorprendido a los espectadores es “Umbrales”, bajo la dirección de su creador el teatrista Alejandro Alvarado.

El grupo de teatro “Umbrales” tiene sus inicios en el taller de teatro para principiantes del ICOCULT LAGUNA en agosto de 2002. La Lic. Lucrecia de Santibáñez entonces directora de este instituto, confió al Maestro Alejandro Alvarado el hacerse cargo del taller de teatro.

Después de algunos años, el taller se cierra y empieza una nueva etapa independiente en el que se plantean montajes más arriesgados en cuanto a temáticas y compromiso actoral y escénico. En la actualidad “Umbrales” es una agrupación que tiene su sede en el Centro Cultural José R. Mijares.

El objetivo primordial del grupo es el aprendizaje del arte teatral y actoral en sus integrantes que tengan la inquietud de expresarse a través de esta disciplina, obteniendo herramientas y conocimientos básicos que se materializan en puestas en escena de contenido que involucran además otras manifestaciones artísticas como la danza, música, vestuario e iluminación.

Su teatro más que señalar a la sociedad, señala al individuo, pues si el individuo no es expuesto ante sí mismo, la sociedad no tiene transformación alguna. En estos tiempos en que se vive una mentalidad hedonista, la propuesta del director es el de gritarle al individuo, de restregarle su decadencia, sabiendo de antemano que su transformación y la del sistema al que pertenece y del cual es un enajenado cómplice, difícilmente se llevará a cabo.
Los montajes más representativos de esta agrupación son “Bárbara Gandiaga” (2005) del dramaturgo Jalisciense Hugo Salcedo. En él se ventilan los crímenes de sacerdotes dominicos en perjuicio de mujeres indígenas en una misión de Baja California Norte en el siglo XIX; tales mujeres son violadas y obligadas a abortar para después, los fetos ser enterrados por los santos varones en el solar de la hacienda. Bárbara Gandiaga es la valiente indígena que encabeza una rebelión.

“Las manos de Dios” (2004) de Carlos Solórzano; historia que expone la diarquía cacique- sacerdote, en la que la fuerza libertaria del miserable pueblo es el mismo satanás, que en este drama, es el representante del progreso, la libertad y el conocimiento; por decirlo así, un frustrado personaje Prometeico que no es escuchado, quedando el pueblo de nuevo a merced de los sátrapas antes mencionados.
En “Trabajo sucio” (2008) de Leonor Azcárate, tal vez uno de los montajes más arriesgados actoralmente hablando, se nos muestra de manera naturalista la podredumbre de seres en extrema violencia que se dedican a la delincuencia. El síndrome de Estocolmo se propicia entre la jefa de los secuestradores y la plagiada estudiante adolescente de 16 años. La violencia mostrada en el montaje, las bajas aspiraciones por el poder y la virulenta soledad de sus personajes, es solo un reflejo y consecuencia de nuestra Frankensteniana sociedad.

Otros dramas importantes por su proceso y temática son “Nora” (2007), de Emilio Carballido; “Vicente y María” (2002), de Antonio González caballero, que ha formado parte de programas escolares de teatro en escuelas secundarias por reflejar la problemática del machismo y los derechos elementales de las mujeres; y “1 de octubre” (2009) de Hugo Salcedo, sobre la matanza de estudiantes, hombres, mujeres y niños en Tlatelolco. “Azul pecado” (2009), de Demetrio Ávila es una obra corta que habla del amor imposible y fraticida entre dos hermanos.

Actualmente “Umbrales” está trabajando en el montaje de la obra “Solo de gato” del dramaturgo cubano Edgar Estaco, quien recientemente impartió un taller de dramaturgia en esta ciudad de Torreón.
El Maestro Alejandro Alvarado ha tenido como filosofía el de ser un instructor sin intenciones de monopolizar y manipular alumnos con el afán de un beneficio personal. Se ha enfocado a enseñarles a sus alumnos el estar preparados para trabajar con varios directores, pues es así en que de acuerdo a nuestras difíciles circunstancias, además de no contar con una facultad de teatro, enriquecerán su acervo actoral.
Otras obras montadas por Alejandro Alvarado son “Medea” de Eurípides; “Las brujas de Salem” de Arthur Miller; “Dolores o la felicidad”, de David Olgín y “Edipo Güey” de Mario Cantú Toscano.

Han formado parte de “Umbrales”: Marcela Barrios, Sinahí Martínez, Abraham Chávez, Rufo de la Torre, Ivonne Carrillo, Daniel Villegas, Jefté Chincoya, Elisa Saucedo, Raymod Mier, Perla Fraire, Marina Macías, Migdy Vargas, Cristian Caballero, Leslie Briones, Gerardo Perales, Gilberto Alanís, Karla Lugo, Gustavo Valdés, Arnulfo Reveles, José Luis Rivera, Adis Abeba Santa Cruz, Liz Juárez y Estefanía Marrufo.
El umbral, a explicación del Maestro Alvarado, es aquel acceso con el que se puede traspasar a otra atmósfera; a otra sobredimensión de la realidad que es la ficción escénica, el fenómeno artístico más anhelado por lograr en las actrices y actores de esta agrupación teatral.