Estimad@s lector@s
En el 101 Aniversario de la Revolución, es necesario reflexionar sobre las causas y los alcances del movimiento armado que cimbró los cimientos de la sociedad mexicana, pero no pudo derrumbar sus viejas estructuras.

Dos vertientes confluyeron en el movimiento: las demandas de los sectores más desprotegidos (campesinos y obreros), que añoraban la propiedad de la tierra y mejores condiciones laborales.
Por otro lado, estaban demandas de las clases medias ilustradas que pugnaban por elecciones libres y democráticas para lograr una transición pacífica para el cambio estructural, tan necesario para permitir el avance y modernización de México.

La dictadura de Porfirio Díaz impedía la movilidad social y política de quienes se sentían con capacidad y merecimientos para incursionar en la burocracia y a los cargos gubernamentales o parlamentarios. La cerrazón y la ceguera de los hacendados, patrones y del mismo Díaz, provocarían la radicalización de los grupos inconformes y dadas las condiciones materiales imperantes, el país era, en 1910, un polvorín que solo necesitó de una chispa para que estallara.

Fue una lucha cruenta y larga que costó la vida de más de un millón de mexicanos.
Los objetivos inmediatos de los revolucionarios (Tierra y Libertad y Sufragio Efectivo), se cumplieron a medias, solo después de varios años de haberse iniciado la Revolución.
El sufragio efectivo es una demanda permanente y se sigue perfeccionando.

Hoy muchas cosas han cambiado. Sin embargo, siguen prevaleciendo condiciones de inequidad e injusticia que pueden desencadenar otra
guerra.
En el ámbito institucional, nuestra democracia está inacabada y, por tanto, las instituciones no responden a las aspiraciones de los ciudadanos.
Nuestra clase política y gobernante, como hace 101 años, no puede o no quiere ver, que los ciudadanos estamos cansados de los excesos, la
corrupción y las arbitrariedades.
Es necesario un cambio verdadero que permita que el país avance para abatir la pobreza y los rezagos sociales.

Atentamente:

Raúl Amador Sifuentes
DIRECTOR.