[textbin cartaEditor] Este número de edúkt está dedicado al movimiento estudiantil de 1968. Mucho se ha dicho sobre el tema: que fue un parteaguas para la sociedad mexicana; que dio pie para que se abrieran cauces democráticos; que puso un freno al autoritarismo presidencial, entre otros. Lo cierto es que este movimiento no fue exclusivamente estudiantil. Amplios sectores de la sociedad (obreros, campesinos, intelectuales y hasta amas de casa), se movilizaron, cada uno de ellos, planteando sus respectivas demandas. Incluso, las manifestaciones multitudinarias, no se circunscribieron solamente a la capital del país; en muchas ciudades de la república también tuvo influencia y resonancia. La represión del Gobierno del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, acabó con el movimiento, pero no con su esencia. A partir de ese hecho, muchos jóvenes optaron por promover una transformación del país por medio de la lucha armada. Surgió así, la guerrilla urbana y rural y una respuesta más violenta por parte del Estado para combatirla. Otro sector de intelectuales, académicos y artistas, optaron por la vía pacífica y formaron organizaciones y partidos políticos para buscar, por la vía pacífica esa transformación. Muchas cosas cambiaron después del 68. La semilla quedó sembrada y 20 años después, el régimen hegemónico de partido único que detentaba el poder, sufrió una sacudida que casi logra derrumbarlo. El Frente Democrático Nacional, impulsó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas y estuvo a punto de ser Presidente de la República, pero el proyecto fue abortado por lo que se consideró, un fraude descomunal. Pero finalmente esa semilla dio frutos y en el año 2000, llegó el primer Presidente de la alternancia, Vicente Fox Quesada. Falta mucho camino por recorrer. Nuestra democracia es imperfecta y existen vicios que frenan el avance del país. Sin embargo, la semilla del 68 sigue viva. Atentamente: Raúl Amador Sifuentes DIRECTOR.